Foto de archivo

El arzobispo de Santa Fe, Sergio Fenoy, ofició la misa central de San Cayetano. La celebración del patrono del trabajo se realizó en la parroquia ubicada en Pedro Genesio 1644. Fue el momento elegido por el referente de la comunidad católica santafesina para dejar un mensaje relacionado a lo que puede pasar en el senado de la Nación el miércoles, cuando se trate el proyecto para legalizar el aborto.

Fenoy puso el “derecho a a vida” por delante de “todos los demás” y afirmó: “Si ese derecho es desconocido, profanado y no es tenido en cuenta… todo se viene abajo, todo pende de un hilo”.

En esa misma línea, el líder de la Iglesia sostuvo que si el derecho a la vida no se respeta “todo queda en mano de los poderosos” y “en las decisiones arbitrarias de quienes decidan sí o no”. Fenoy pidió “celebrar con San Cayetano la necesidad de que el amor, la dignidad y la vida nunca se puedan separar”.

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Al inicio de su homilía el arzobispo destacó la veneración sobre San Cayetano “en todo el país, en capillas y santuarios, como aquel que puede conseguirnos la gracia del trabajo, del pan y de la vida”, condiciones fundamentales consideró para “la dignidad de cada hombre”

“La dignidad del hombre y la buena noticia de la vida van juntas, son un único evangelio”

“Es para nuestro pueblo una fiesta y una celebración de la dignidad”, subrayó, para meterse luego en un tema que mañana convocará la atención de todos los argentinos en el Congreso. Fenoy afirmó: “Quien habla del amor, habla de la dignidad y habla de la vida. No podemos hablar de una y ocultar la otra. Pidamos como pueblo que todos estos derechos, el derecho a ser amados y protegidos, a la dignidad y el derecho a la vida, sean respetados”.

Más adelante, destacó: “El hombre florece cuando trabaja y se marchita, se pierde cuando no puede trabajar. El hombre florece en el trabajo y cuando se abre a los demás, cuando abre su vida. Cuando trabaja con otros, cuando coopera con su esfuerzo, su ingenio y su creatividad”.

“No hay trabajo inútil”, aclaró el arzobispo. “En cada trabajo el hombre puede poner esta maravilla de mostrarse a sí mismo, de expresarse. En los trabajos más humildes se pone tanta delicadeza, tanta atención y amor al otro. El trabajo hace florecer el corazón del hombre porque se manifiesta el amor hacia los demás”.