El Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) propuso que los contratos de alquiler en la ciudad se ajusten por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS) y no por la estimación de la inflación, ante un escenario de pérdida del poder adquisitivo de la media laboral.

“No podemos usar índices de fantasías, tenemos que ver la realidad, donde el inquilino pueda pagar el alquiler y el propietario mantener el inmueble”, fundamentó el presidente del Cocir, Julio Farah. “Es una buena idea ante un panorama de fuerte incremento en la morosidad en los pagos de los alquileres”, sostuvo Ariel D’Orazio, referente de la Concejalía Popular, una ONG que defiende los derechos de los inquilinos.

El planteo del Cocir se conoce la misma semana en que un relevamiento vinculado a las actualizaciones de los contratos alertó sobre los elevados porcentajes de ajustes.

Según el Centro de Estudios Metropolitanos, en el 78 por ciento de las renovaciones de contratos de alquiler que se realizaron en Rosario se aplicó un porcentaje de aumento que rondó entre el 35 y 39 por ciento.

Ese incremento supera por lejos la media de las paritarias de los gremios más representativos, que ahora actualizaron sus ajustes salariales en torno al 25 por ciento tras un primer cierre en torno al 15.

“Si se toma el índice sobre la evolución de los salarios para los alquileres nos quita un problema al mercado, porque los alquileres están atados a los salarios”, sostuvo Farah.

El presidente del Cocir fue más allá y advirtió: “Los corredores inmobiliarios tenemos que tener en cuenta que este año los salarios no van ser iguales que la inflación, sino vamos a tener que retrotraer los valores de los alquileres”.

Farah aclaró que los corredores inmobiliarios “actuamos en función de asesoramiento y no de imposición”. Y en ese marco sugirió tomar como referencia para ajustar los contratos de alquiler no ya la inflación proyectada sino la evolución de los salarios.

“Hay que tomar una variable más acorde, sino la realidad va a generar muchas propiedades vacías. No podemos usar índices de fantasías, tenemos que ver la realidad, que el inquilino pueda pagar el alquiler y el propietario pueda mantenerla”, agregó.

El referente del Cocir apuntó además que “contrariamente a lo que se piensa, desde 1984, cuando se sancionó la ley que regula los alquileres a la fecha, los alquileres en relación al aumento que registraron la nafta, los alimentos y los salarios de comercio, quedaron en relativa baja”.

Desde la Concejalía Popular, D’Orazio recordó que “el proyecto que tiene media sanción del Senado de la Nación contempla la actualización de los contratos una vez al año a través de un índice que promedia la inflación y los salarios”, con lo cual apoyó el planteo de Farah.

Para D’Orazio, “es clave tener en cuenta el componente salarial, porque el grueso de los inquilinos son asalariados medios, que este año van a perder frente a la inflación”.

Ese escenario se da cada año de alta inflación. Según datos del Indec, en 2016 el promedio de los salarios acusó pérdidas reales del 5 por ciento en el sector privado formal y 5,3 por ciento en el agregado del sector público.

La ecuación se revirtió el año pasado con inflación en baja y paritarias mejoradas.

De acuerdo al Indec, los empleados no registrados obtuvieron una mejora real de sus salarios del 5,4 por ciento, seguidos por los privados registrados con 2 por ciento; mientras que los ocupados en el sector público virtualmente se mantuvieron sin cambios.

A criterio de D’Orazio, “hay que cambiar el esquema vigente ante el aumento de la morosidad en los pagos, que se ha duplicado en los últimos meses con intereses que luego se cobran a niveles exorbitantes”.

El referente de la Concejalía Popular agregó que en lo que va del año empezaron a registrarse “muchos casos de rescisión contractual, mudanza del centro a la periferia y achicamiento de las dimensiones de las propiedades que se alquilan” por el impacto de la crisis económica.