Desde 2015 a la fecha, la provincia de Santa Fe sufrió el cierre de alrededor de 600 tambos. El dato fue brindado este miércoles por el secretario de Lechería santafesino, Roberto Tion, quien ayer participó de la última reunión de la Mesa de Competitividad Lechera.

El funcionario provincial describió la situación que vive en la actualidad la lechería, impactada de distintas formas por la última devaluación.

Por un lado, las exportaciones se vieron beneficiadas por el alza del precio del dólar de los últimos dos meses, que “hacen competitivos los productos argentinos”. Sin embargo, los costos de la producción aumentaron entre 50% y 60%, incremento que aún no se vio reflejado en el precio, explicó.

“Ya con los problemas que venía arrastrando la lechería, esta situación hace que estos últimos tres meses hayan estado trabajando a pérdida”, graficó Tion, quien mencionó la existencia de “dos realidades distintas en un mismo escenario”.

En ese sentido, confió en que “la perspectiva de exportación nos permite pensar que en un corto plazo podemos llegar a tener un acomodamiento en los precios base de la lechería”.

Tion se quejó de que “hace tres años solamente estamos tratando problemas coyunturales de rentabilidad y subsistencia, en lugar de avanzar sobre la eficiencia o la competitividad”.

Cierre de tambos

Según Tion, “desde 2015 hasta ahora cerraron 600 tambos, la mayoría de ellos en 2016 (alrededor de 370)”, año marcado por inundaciones. A la hora de evaluar las razones de los cierres, indicó que muchos de esos tambos eran deficitarios, o estaban en campos alquilados o bien se instalaban en lugares inundables.

Es decir que las tres cuestiones principales por las que se produjeron tantas bajas de emprendimientos lecheros son la ineficiencia, terrenos que no eran propios o malas condiciones del suelo.