La ciudad de Rafaela se vio ayer movilizada por la realización de un mega operativo para la ablación múltiple de órganos concretada en el Hospital Dr. Jaime Ferré. De la misma participó más de medio centenar de profesionales y trabajadores de la salud, y la movilización de recursos de tres provincias argentinas.

Además, cinco aviones a reacción debieron aterrizar este lunes, entre las 16 y las 17.30, en el aeródromo de Rafaela para traer a equipos médicos de Mendoza, Buenos Aires y Rosario, que procedieron a realizar las ablaciones.

El donante había sido declarado fallecido luego de comprobarse su muerte cerebral, tras un hecho violento ocurrido en el asentamiento del Sureste en la mañana del sábado.

Destinos

Es así que uno de los pulmones fue enviado al Hospital Italiano de Mendoza y el otro, al Hospital Italiano de Buenos Aires. Un riñón y el páncreas fueron destinados a un paciente internado en el Sanatorio Parque de Rosario, en tanto que el hígado fue enviado a la Fundación Favaloro, en Buenos Aires.

El corazón también fue derivado hacia un efector de Buenos Aires. Sin embargo, todos estos datos eran provisorios, ya que anoche a las 21 continuaban las intervenciones y los equipos médicos terminaban su trabajo más importante, con la ablación de los órganos y su disposición inmediata hacia los lugares de destino.

Intensa actividad

Todo comenzó aproximadamente a la hora 0,45 de la víspera, al constatarse la muerte encefálica del donante. No antes, a pesar que desde un primer momento sus familiares recibieron el preciso diagnóstico de “traumatismo craneoencefálico con secuelas irreversibles”. Si bien era gravísimo, no suponía necesariamente la muerte encefálica que se terminó dando en el instante antes indicado.

Desde esas horas un equipo de profesionales del Centro Único de Ablación e Implante de Órganos (CUDAIO), dependiente del Ministerio de Salud de la Provincia, se instaló en Rafaela con el fin de abordar la contención del grupo familiar del donante, y de obtener las autorizaciones correspondientes para este tipo de procedimientos, así como para analizar las condiciones en que se encontraban los órganos. El equipo del CUDAIO estuvo compuesto por tres profesionales médicas oriundas de Santa Fe.

Mientras todo esto sucedía se activaron los protocolos habituales ante el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), a fin de detectar a los pacientes incluidos en emergencia nacional y que resultan prioritarios para receptar los órganos de donantes cadavéricos, que estuvieran en condiciones de compatibilidad adecuadas para la recibir los órganos. Así, se dispuso rápidamente la movilización de todo el sistema de transporte y logística, en una verdadera carrera contrarreloj que involucró a los equipos de profesionales encargados de realizar las ablaciones y la preparación de los órganos para el transporte hasta los lugares de destino.

Logística y sincronización

Una de las aristas más complejas de los distintos equipos profesionales que trabajaron en los quirófanos fue la evaluación de las condiciones macroscópicas de cada órgano, a los efectos de la determinación de la utilidad o no de los mismos a los fines de ser trasplantados. A medida que los datos iban produciéndose, les sucedían las frenéticas consultas con las bases de datos de los posibles receptores y los primeros análisis de histocompatibilidad.

En el aeródromo local, las cinco aeronaves aterrizaron en el breve lapso de poco más de una hora. Los esperaban junto a la pista de aterrizaje ambulancias y un minibús del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES 107), junto a efectivos de la Brigada Motorizada y el Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional V. Los equipos de profesionales que iban llegando en los aviones subían a los móviles sanitarios y luego se dirigían al Hospital Dr. Jaime Ferré, con la policía abriendo paso para facilitar el traslado rápido, en un operativo muy bien coordinado.

Uno de los aviones tuvo que realizar un despegue para dirigirse a otro aeropuerto a fin de repostar combustible para el viaje de regreso, mientras los profesionales de la salud hacían su tarea en el Hospital local. A todo esto, numerosos vecinos se acercaron hasta el aeródromo para conocer detalles de lo que estaba sucediendo, movidos por la curiosidad surgida del despliegue que se observaba en la estación aérea.

Uno de los equipos médicos –el procedente de Mendoza- estuvo compuesto por una docena de profesionales, dato que daba cuenta de la magnitud de personas comprometidas con el operativo de una u otra forma.

A propósito de ello además de sus tres directores, Jorge Bertram, Gabriel Cáceres y Diego Lanzotti, unos treinta dependientes del “Jaime Ferré” entre médicos, enfermeros, instrumentistas participaron activamente en la jornada. Los espacios físicos ocupados –todos ellos ubicados en la planta baja del efector público- fueron la Unidad de Terapia Intensiva, y dos quirófanos.