El excesivo consumo de alcohol puede hacer olvidar todo aquello que pasó durante un período. Tomar una copa de más en alguna ocasión puede generar inconvenientes transitorios. Aunque en algunas situaciones, la conciencia despierta y la persona no recuerda nada de lo que pasó.

Esos son los famosos “apagones” o en términos científicos amnesia anterógrada, que dejan la mente sin una pista de lo que ocurrió en el transcurso y posteriormente a la ingesta de alcohol.

El portal Livescience publicó una investigación sobre la pérdida de conocimiento producto del consumo de alcohol. Como conclusiones se mostró que durante una noche de borrachera se pueden realizar cualquier tipo de actividades ya que el cerebro responde a los estímulos. Sin embargo la memoria se ve afectada y no puede almacenar los recuerdos.

BBC señala y reproduce el sitio Portal Extra que al momento de consumir alcohol en exceso, el hipocampo —el órgano clave para la memoria, ya que es responsable de entrelazar información entrante y crear recuerdos— se pone en “huelga” de manera momentánea.

Desde una perspectiva científica, el alcohol interfiere en los receptores en el hipocampo que transmiten glutamato —compuesto que transmite señales entre neuronas— y esto causa que los receptores neuronales también dejen de funcionar.

Luego las neuronas crean esteroides “que privan la comunicación adecuada entre las mismas, lo que interrumpe la potenciación a largo término, un proceso que se asocia con el aprendizaje y la memoria”.

Aaron White, del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo en Estados Unidos, manifestó para la BBC que según sus estudios con roedores, “el alcohol interrumpe los circuitos cerebrales centrales, que crean recuerdos episódicos, es decir, de momentos y lugares específicos”.

Ahí es cuando se producen los espacios vacíos que al despertar se buscan llenar. El artículo señala que hay dosis bajas de alcohol donde las células cerebrales funcionan con normalidad, el problema transcurre cuando la dosis es demasiado alta.