HTC logró en un momento ser un referente en diseño de smartphones con Android, y justamente ese diferenciador lo hacía más que interesante, a pesar de no alcanzar las ventas de algunos de sus rivales.

Pero año tras año, HTC fue perdiendo espacio, quizás también inspiración, y los números se volvieron constantemente negativos.

Las dudas sobre el futuro de la compañía eran evidentes, y el año pasado Google desembolsó mil millones de dólares en la compañía, quedándose así con parte del personal de la compañía, que ahora trabaja para el creador de los Pixel.

Pero HTC siguió funcionando, y las ventas han retrocedido cerca de un 50% y ahora anuncia el despido de 1500 empleados, una cuarta parte de los que tiene.

El futuro de HTC sigue siendo incierto, y esperemos que pueda encontrar su espacio de alguna forma para volver a resurgir.