La autopsia reveló que el útero no presentaba lesiones externas. Eliana sí tuvo una infección en una muela y le dio positivo un urocultivo

La autopsia practicada ayer al cuerpo de Eliana Coppola y los restos del embarazo que cursaba de casi cinco meses arrojó que la chica, de 22 años, no falleció por un aborto séptico como se especuló inicialmente, sino por otra infección de origen aún desconocido. “Los indicios, si bien faltan exámenes por realizar, dan cuenta de que el útero no presenta lesiones macroscópicamente compatibles con prácticas abortivas instrumentales”, indicó el informe del Ministerio Público de la Acusación. En cambio, sí se detectaron otros dos focos infecciosos, uno en una muela (por el que la joven ya estaba siendo tratada) y otro urológico. Los análisis toxicológico y anatomopatológico solicitados por la fiscal de Homicidios Culposos al frente de la causa, Valeria Piazza Iglesias, darán más precisión sobre la infección que resultó letal. La funcionaria afirmó que “no existe hipótesis” sobre una mala praxis médica.

Eliana Coppola cursaba su tercer embarazo, de 19 semanas. Vivía con su familia en Empalme Graneros y ya era madre de dos nenes de dos y cinco años. Esta vez esperaba una beba y cumplía con todos los controles prenatales. El último, apenas un día antes de descompensarse y terminar internada en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, adonde llegó derivada de la maternidad Martin.

De allí que, justamente, aunque la velocidad con que se produjo la septicemia hizo pensar en la posibilidad de un aborto provocado, el contexto parecía indiciar otra hipótesis. No sólo porque se había hecho el control un día antes, sino porque hasta había elegido nombre para su hija y todos sus familiares contaban que la chica estaba muy contenta con su embarazo.

El titular de Salud Sexual del municipio, Daniel Teppaz, recordó incluso que el centro Juana Azurduy donde se atendía la joven era un ámbito especialmente receptivo ante cualquier conflicto con el embarazo que Eliana hubiera podido tener. Por eso la idea del aborto provocado era poco sostenible, aunque cerrara desde el punto de vista clínico.

Lo cierto es que Eliana falleció pocas horas después de haber ingresado con código rojo al Heca, donde le practicaron un legrado porque ya había llegado con pérdidas y una infección muy extendida.

El caso quedó en manos de la Fiscalía de Homicidios Culposos, donde se inició una investigación que rápidamente tomó el testimonio de los familiares y dispuso el secuestro de las historias clínicas de Eliana en el ámbito de Salud municipal.

Como medida clave para esclarecer las causas de la muerte, Valeria Piazza ordenó la realización de una autopsia al cuerpo de la chica y los restos fetales por parte del Instituto Médico Legal.

Esa práctica finalmente fue realizada ayer con presencia de la fiscal y peritos de parte. Al término de la necropsia, fuentes del Ministerio Público afirmaron que “los indicios, si bien faltan exámenes por realizar, dan cuenta de que el útero no presenta lesiones macroscópicamente compatibles con prácticas abortivas instrumentales”. También detallaron que se solicitaron estudios toxicológicos y anatomopatológicos.

Como ya se sabía, el estudio concluyó que la causa del fallecimiento fue una “infección generalizada de evolución rápida”. Resta saber cuál fue su origen, aunque el informe también consignó que “del análisis de las historias clínicas surge que había un foco infeccioso en una muela y un urocultivo positivo”.

Al respecto, Teppaz recordó que, de rutina, a las embarazadas los médicos les piden —entre otra gran cantidad de análisis— controles odontológicos y cultivos de orina (o laboratorios de orina completa). “Porque aun sin ningún tipo de síntomas pueden cursar una infección urológica, renal o vaginal, y eso puede derivar en una infección generalizada”, explicó.

El especialista conjeturó que una septicemia de rápida evolución, que “quema etapas”, pudo terminar con la vida de la chica aun antes de conocerse el foco séptico original.

Sin indicios de mala praxis

Los estudios anatomopatológicos encargados tendrán la última palabra. Pero la fiscal fue taxativa respecto de cualquier posible mala praxis médica, algo que la familia de Eliana había deslizado como sospecha.

“No hay ninguna hipótesis” de ese tipo, adelantó ayer Piazza Iglesias.