“Represento a una parte de la sociedad que me ha votado, respeto las otras posiciones. Solo quiero decir que he estudiado durante 40 años este tema, no he hablado para preservar la unidad de Cambiemos”. Con esta breve intervención luego de la votación, la diputada Elisa Carrió explicó su silencio durante el debate de la ley que legaliza el aborto y que acaba de lograr media sanción en Diputados.

Las primeras palabras de uno de los pilares de Cambiemos tuvieron lugar en un contexto de gritos y reclamos contra ella, sobre todo por parte del kirchnerismo. “La próxima rompo”, gritó la diputada fuera de micrófono mientras Daniel Lipovetzky (PRO) empezaba a leer justo delante suyo las modificaciones en particular al proyecto aprobado unos minutos antes. Al lado de “Lilita”, Nicolás Massot, el presidente del bloque PRO y ferviente defensor de la postura de “salvar las dos vidas”, recibía el consuelo de algunos colegas con la mirada perdida.
Segundos después, y mientras el miembro informante del oficialismo seguía con la lectura de las modificaciones, Carrió se paró con su cartera y enfiló hacia la salida. Pero antes de atravesar el pasillo, se frenó, se dio vuelta y le habló a la bancada de Cambiemos, mientras agitaba su mano derecho con el dedo índice extendido.

Del lado de enfrente, el bloque K empezó a abuchearla. La diputada les tiró besos. “Ya les gané”, les gritó, y dejó el recinto.
Ayer, Carrió publicó un mensaje en sus redes sociales: “No es necesario hablar, solo la oración que es la debilidad de Dios y el poder de los hombres”, expresó desde una capilla mientras la Cámara de Diputados discutía el proyecto de legalización del aborto. Más tarde, cerca de las tres de la mañana, la legisladora utilizó términos concretos para anunciar lo que ya se sabía: “Voy a votar en contra”.

“Es un debate trivial”, dijo a los periodistas que la abordaron en el Parlamento más tarde. “La decadencia cultural de la Argentina hoy pide el debate. Acá hay partido, no hay debate. Yo estoy en contra de todos los extremos y menos en resolver cuestiones tan complejas de la humanidad”, agregó.

Y explicó: “A mí no me da el conocimiento ni la erudición. No lo puedo resolver, Pero acá todo el mundo sabe mucho: periodistas, actores… pídanles a ellos. Yo después de haber estudiado 40 años no sé”. “Lo sé”, respondió cuando se le preguntó si estaba al tanto de las mujeres que mueren por abortos clandestinos. “¿Una mujer debe ser penada por abortar?”, quiso saber un periodista. “No; cuando votemos el Código Penal lo voy a resolver”, respondió la diputada.