Canadá está cada vez más cerca de ser el primer país industrializado en permitir el uso recreativo de la marihuana. El jueves, el Senado canadiense aprobó el proyecto de ley que la legaliza y allanó el camino para que el primer ministro, Justin Trudeau, cumpla con su compromiso electoral de despenalizar el cannabis. El texto de la ley pasará ahora a consideración de la Cámara de Representantes, dominada por el partido del Ejecutivo.

En vísperas del comienzo de la cumbre del G7 en Quebec, Canadá se apresura a convertirse en el primer país antiprohibicionista por ley entre los Siete Grandes (solo Uruguay aprobó una legislación de este tipo a nivel nacional). El enfoque de Canadá difiere del adoptado en Estados Unidos, donde nueve estados y el Distrito de Columbia legalizaron el cannabis, pero no hubo una discusión nacional sustantiva sobre la droga ampliamente utilizada.

El proyecto de ley original presentado por el Gobierno canadiense permitía que cada vivienda pudiera cultivar un máximo de cuatro plantas de marihuana. No obstante, una de las principales enmiendas aprobadas por el Senado permitiría que las provincias del país puedan prohibir su cultivo doméstico.

Luego de la votación en la Cámara de los Comunes del Parlamento, que tendrá que decidir si aprueba las decenas de enmiendas aprobados este jueves, el texto legislativo tendrá que regresar al Senado para una última votación.

Una vez que sea aprobado por el Parlamento y reciba la firma de la gobernadora general del país, Julie Payette, que ejerce la función de jefa de Estado en nombre de la reina Isabel de Inglaterra, el Gobierno canadiense concederá tres meses a las provincias para que se preparen antes de autorizar la venta legal de marihuana.