Una bomba detonó en la vida de Marisa Brel. Su hija adolescente, Paloma, fruto de su relación con Carlos Evaristo, está internada en el Fleni a la espera de un diagnóstico sobre una mancha que le encontraron en el cerebro. Son las horas más terribles para la periodista, que pidió rezos y buenas energías en las redes sociales.

La pesadilla comenzó el jueves a la tarde para Paloma, de 17 años. Su mamá vio que estaba “caminando mal, sin fuerzas ni equilibrio”. La trasladaron en ambulancia al centro de salud y le realizaron una tomografía de urgencia. El resultado indicó que había mucho líquido y una mancha, que ahora deberá ser descifrada por un neurocirujano.

La periodista mostró el camino en ambulancia a pedido de Paloma, que quiso llevar tranquilidad a sus seguidores. Allí se escucha a Brel decir: “Recen todos, es mi Palomita. La tienen que operar de la cabecita… y yo estoy. Hay que desdramatizar porque sino me van a internar con ella. La mamá está en shock. Ella está bien, yo no”. La joven agrega: “Me siento bien chicos, por si mamá los preocupó. Mi mamá está llorando…”.

Ya en la clínica, Marisa continuó su relato: “Ella está súper bien. Yo… como puedo. Llenándola de amor y risas. Lloro a escondidas. Y Paloma se da cuenta y se ríe de mi”, escribió en Instagram, en el mismo posteo en el que convocó a una cadena de oración por la adolescente.

La periodista y la adolescente recibieron una visita muy especial, la de Ángel de Brito, que “corrió” al Fleni cuando se enteró del cuadro de Paloma. Brel y De Brito son muy amigos desde hace un largo tiempo y de hecho, él es el padrino del otro hijo de Marisa, Timoteo, 10.

Paloma nació en 2001 a través de un tratamiento de fertilización asistida después de cinco años de búsqueda y tras un embarazo ectópico. Timoteo, en cambio, llegó en 2008 por medio de un alquiler de vientre en Estados Unidos. “Paloma me cambió como mujer”, confesó Brel en una entrevista sobre su maternidad.