La Municipalidad de Rafaela a través del Decreto N° 47.286 reglamentó la Ordenanza N° 4.682, que dispuso la creación del Registro Municipal de Cuidadores de Adultos Mayores y/o personas que requieran atención especial. Se trata de un objetivo de acercar el acompañamiento y control estatal hacia una situación social creciente: personas que por diversas razones no son internadas en geriátricos, pero requieren un cuidado intensivo y permanente en sus propios hogares.

La norma legal suscripta por el intendente Luis Castellano y varios integrantes de su Gabinete llega un día más tarde de la airada queja del autor de la iniciativa, Lisandro Mársico. El edil había formulado el cuestionamiento respecto a la demora en el marco del informe brindado por la Jefatura de Gabinete el miércoles último en el Concejo. Razones no le faltaban al pedepista: La Ordenanza 4.682 fue aprobada el 20 de abril de 2017, o sea, hace más de un año.

Entre otros fundamentos, el Decreto recordó que el Registro “tiene por objetivo permitir la inscripción de aquellas personas debidamente capacitadas para atender las necesidades cotidianas en forma integral y continua”. “De modo tal permitiendo mantener y mejorar las capacidades conservadas, promover la participación e integración en espacios de socialización, una mayor autonomía, autoestima y calidad de vida, evitando situaciones de marginalidad y exclusión del grupo de adultos mayores y/o personas que requieran atención especial”.

Consideraciones específicas

Uno de los primeros puntos establecidos es que el Registro “se conforma a los efectos de formar solo una base de datos con el objeto de quien lo requiera pueda obtener información” sobre las personas que se presenten como cuidadores domiciliarios, entendiéndose al momento previo a contratarlos. Puntualizándose que “la Municipalidad de Rafaela exenta de toda clase de responsabilidad por los daños y perjuicios que pudiera ocasionar cualquiera de los inscriptos en el Registro”.

Se establece por otra parte que el Registro “funcionará en conjunto entre la Secretaría de Desarrollo Social y la Subsecretaría de Economía Social y Empleo”, y fija una serie de requisitos para la inscripción, adjuntándose un formulario para tal fin.

Las exigencias principales pasan por la consignación de los datos personales, y de un certificado del aspirante de aprobación de un “Curso de Formación en Cuidado Domiciliario (o perfil equivalente) por un total de horas igual o mayor a ciento veinte”. Una vez perfeccionada la inscripción, cada cuidador obtendrá un carnet identificatorio, estableciéndose pautas para su vigencia, debiendo el Municipio “arbitrar los medios necesarios para garantizar la capacitación permanente de los Cuidadores, mediante cursos para acreditar la actualización de contenidos de formación específica sobre distintas temáticas afines al rol de Cuidador”.

Un panorama complejo

El “cuidador domiciliario” no es un oficio o profesión más. Se trata en la mayoría de los casos de personas que pasan mucho tiempo en los hogares, incluso muchas veces pernoctando y en consecuencia laborando bajo el sistema conocido como “cama adentro”. A diferencia sustancial con el empleo doméstico, las labores se asocian con conocimientos específicos y sensibles. Por lo general se encargan de suministrar medicamentos, de controlar primariamente la salud de la persona bajo su cuidado, su alimentación y aseo adecuado, y su desempeño influye también en la salud anímica del paciente.

Hay muchos ancianos que no tienen parientes cercanos y directamente contratan su empleado. Familiares que no conviven, pero que no desean que éste deje su hogar para trasladarse a un instituto geriátrico. O que incluso habitando en el mismo domicilio, ese familiar afronta las demandas y exigencias de la vida actual, que por lo general implican muchas horas de ausencia de casa. Por ende la confianza y la idoneidad son muy importantes.

Si bien el Municipio no tendrá responsabilidades sobre eventuales daños, asegurar una correcta capacitación minimizaría problemas que –como en muchos casos que se conocen- se han presentado en cuanto a desatenciones. Siendo primordialmente el Registro una herramienta a tener muy en cuenta por los familiares o el anciano contratante. A la luz de ciertos hechos de aprovechamiento que configuraron verdaderos hechos delictivos, sería importante también para los particulares el chequeo de antecedentes penales de los cuidadores domiciliarios, ya que, si bien se trata de una minoría, hubo aprovechamientos –denunciados en la Justicia- que en ciertas situaciones importaron cuantiosas estafas.

Datos

El último censo nacional registró que las personas mayores de 65 años son el 10,23% de la población. Los adultos mayores son el 8,6% de la población de varones; las adultas mayores, el 11,8% de la totalidad de las mujeres. Asimismo, proyecciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) indican que hacia 2050 el 25% de la población argentina tendrá 60 años o más.