Para avanzar en la instalación de antenas de telefonía móvil en Rafaela, una inversión que mejorará sustancialmente la conectividad y dará respuestas a la creciente demanda, es necesario despejar los temores de la población sobre si las radiaciones que generan esas estructuras son o no nocivas para la salud de las personas. El año pasado, Telecom logró la autorización del Municipio para colocar una antena en un predio de barrio 17 de Octubre, cercano a una concesionaria. Pero la resistencia de un grupo de familias que viven en el sector fue suficiente para hacer naufragar el proyecto y los planes de la compañía telefónica, que tenía previsto instalar tres estructuras de este tipo a lo largo del año pasado y otras dos en este 2018.
Algo así ocurrió en la ciudad de Santa Fe. Y también en Paraná, donde durante años no se autorizaron la colocación de antenas hasta que en septiembre de 2016 se logró un acuerdo con el Municipio y el Ente Nacional de las Comunicaciones (Enacom) para efectuar mediciones conjuntas de las radiaciones no ionizantes que emiten las “radiobases”.
En este marco, Rafaela avanzará en la misma dirección a partir del asesoramiento del organismo nacional. Primero acceder a información, tener todas las respuestas para las preguntas de los vecinos y luego avanzar en una ordenanza moderna que por un lado tranquilice a la población y por otro garantice la instalación de antenas para una conectividad de calidad.
El punto de partida fue la Jornada de Asistencia Técnica que ofrecieron Ariel Rodriguez, delegado de Enacom en centro norte de la Provincia de Santa Fe y Mariano Suriani, del área técnica de este organismo, en un colmado Salón Verde de la Municipalidad rafaelina. Fue el secretario de Desarrollo Urbano, Carlos Maina, quien tiene la responsabilidad de avanzar con el tema, el encargado de abrir el encuentro.
En el auditorio se encontraban entre otros los concejales Marta Pascual, Jorge Muriel, Evangelina y Carina Visintini en tanto que promediando la charla también lo hicieron Leonardo Viotti, Alejandra Sagardoy y Lalo Bonino.
Suriani subrayó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tiene estudios científicos que relacionen las antenas con enfermedades o problemas de salud. “Una antena funciona con una potencia mínima de entre 15 y 45 watts. Es menos que la potencia que utiliza el foco del baño o de la cocina. Una antena de radio FM tiene 50 veces más potencia, y están distribuidas en todas las ciudades”, explicó.
El especialista expresó que “un botón de pánico puede no ser útil en un lugar donde no hay densidad en las redes”. Y puso el ejemplo de la ciudad de Buenos Aires “donde pusimos antenas cada 250 metros, se mejoró la calidad de las comunicaciones, en definitiva se densificó la ciudad con más radiobases para mejorar el servicio ante una demanda siempre en crecimiento”.
“Las radiaciones se dividen en dos. Las ionizantes son las que producen los rayos x o los rayos gama, capaces de destruir las células, pero la medicina las utiliza. En cambio, la televisión, las radios y la telefonía móvil trabajan con radiaciones no ionizantes que no destruyen las células”, ilustró. “Todo irradia, el tema que las radiaciones sean controladas. El wifi, la tele, la compu, el celu, todo irradia”, insistió.
Suriani señaló que “la tercera edad usa banda ancha, los niños también lo cual aumenta la demanda, por eso hay que adecuar la infraestructura en las ciudades para mejorar la conectividad; además se vienen conceptos como ciudad inteligente o el Internet de las cosas”. Asimismo, consideró que “si tenemos más antenas, entonces habrá menor emisión de cada una de ellas, además de mayor cobertura y mejor servicio”.
Por otra parte, dijo que el Enacom cuenta con modernos equipos de medición, de origen alemán, cuyo costo es de 150 mil euros y que cada dos años vuelven a la fábrica para su mantenimiento y recalibración.
Rodríguez, por su parte, indicó que “es necesario brindar información a la ciudadanía y llevar tranquilidad con respecto a que las antenas no son adversarios sino que permiten comunicar y que no son de ninguna manera nociva para la salud”.
“La Organización Mundial de la Salud ya ha elaborado informes y estudios en los últimos 20 años que han determinado que son inocuas para la salud y este es el mensaje que traemos, estamos trabajando con concejos deliberantes para que saquen normas y ordenanzas que permitan que se lleven a cabo el despliegue de antenas”, sostuvo Rodríguez. Y después agregó: “La preocupación de la OMS es el uso del celular al volante por sus consecuencias en la seguridad vial”.
Y Suriani insistió en que “no se puede decidir sobre la base de la información” a la vez que planteó una extraña paradoja al afirmar que “nosotros queremos hablar por teléfono celular, enviar o bajar fotos o vídeos pero no queremos las antenas”.
Con respecto al rol del Enacom, resaltó que “estamos dando herramientas a los concejales para que aprueben una ordenanza convencidos y que puedan informar y explicar a los vecinos para que pierdan el miedo a las antenas”.