Alfie Evans

Alfie Evans está respirando por sí mismo, afirmó el padre del bebé británico, después de que el lunes se le retirase el soporte vital tras una decisión en ese sentido del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Los médicos se quedaron “boquiabiertos” cuando quedó claro que Alfie podía respirar por sí mismo, dijo a la agencia AP el padre, Tom Evans, que ha librado una lucha para que no se retire el soporte vital a su hijo.Después se reanudó el suministro de agua y oxígeno, pero Alfie sigue respirando por sí mismo, explicó el padre, de 21 años.

Los padres de Alfie, Tom Evans y Kate James, intentaron el lunes obtener una nueva prórroga después de que Italia otorgara la nacionalidad europea al bebé. Querían que su hijo fuera trasladado al hospital de Roma para recibir tratamiento.

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Durante una audiencia el lunes por la noche el juez rechazó su petición y dio luz verde a los médicos para finalizar la atención al pequeño Alfie, que provocaría su muerte, algo que hasta el momento no sucedió. Consideró que Alfie era un ciudadano británico y, por tanto, estaba sometido a las decisiones de la justicia británica.

No obstante, Italia anunció que tiene preparado un avión con un equipo médico listo para volar en cualquier momento hasta Liverpool y trasladar a Roma al bebé. Así lo confirmó a la emisora italiana Radio 24 Mariella Enoc, presidenta del hospital pediátrico que gestiona el Vaticano, Bambino Gesù, en Roma, y que se encargaría de ingresar al pequeño.

Alfie tiene 23 meses y una enfermedad neurológica degenerativa no diagnosticada. Los jueces británicos consideran que las medidas para mantenerlo con vida son inútiles porque el cerebro del niño está prácticamente destruido por la enfermedad. Los médicos de Alfie en el Alder Hey Hospital in Liverpool tildaron de inhumana la prolongación de su sufrimiento.

La Corte Suprema británica rechazó el viernes pasado las demandas de los padres del niño. El lunes el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ratificó la sentencia de la Justicia británica.

El caso de Alfie Evans recuerda al de otro bebé británico gravemente enfermo, Charlie Gard. Sus padres perdieron también la batalla ante los tribunales para mantenerlo con vida y el pequeño de 11 años murió en julio pasado.