Cuando ingresó con su nieto de siete años a la guardia del Hospital Mario Sánchez de Valparaíso, en Chile, la mujer dijo que el chico se quejaba de dolores estomacales y que sufría de apendicitis. Sin embargo, los médicos que lo revisaron no tardaron en contradecir su diagnóstico y revelar que había sido asesinado a golpes.

Entonces llegó el momento de dar explicaciones. Pero aunque la abuela de 54 años aseguró que no había tenido la intención de matarlo, quedó detenida con prisión preventiva, medida cautelar que regirá durante los próximos 120 días mientras avanza la investigación.

Con el paso de las horas, ya acorralada por los hechos, la acusada admitió que había golpeado a su nieto con un escobillón, hasta que este se quebró. Pero no dejó de golpearlo, sino que siguió atacándolo a patadas. El motivo para semejante paliza causó más indignación.

El fiscal a cargo de la causa, Elizardo Tapia, confirmó que la mujer le pegó porque no quería comer. Los golpes le produjeron una contusión abdominal cerrada, con rotura de duodeno e intestino grueso, que le causó la muerte en cuestión de horas. La víctima vivía con sus abuelos desde el año 2016.