Las amenazas en los dispositivos móviles crecen año a año, incluyendo el número de nuevas variantes de malware para celulares, el cual aumentó un 54 por ciento sólo en 2017.

Por ejemplo, la empresa de seguridad informática Symantec bloqueó un promedio de 38 mil aplicaciones maliciosas en dispositivos móviles cada día del año pasado.

Pero, aunque los ataques evolucionan y maduran, no siempre se puede decir lo mismo del usuario de un dispositivo. Muchos de ellos siguen haciéndole la vida fácil a los atacantes, al utilizar versiones antiguas de los sistemas operativos.

Por ejemplo, con el sistema operativo Android, solo el 20 por ciento de los celulares están corriendo la última versión y solo 2,3 por ciento tienen instalada la última actualización, según informó Symantec en su último reporte del mercado, al que tuvo acceso iProfesional.

Los usuarios de móviles también enfrentan riesgos de privacidad en aplicaciones de “grayware” que no son completamente maliciosas, pero que pueden ser problemáticas.

Un “grayware” es un “programa potencialmente indeseado”. No es un virus y no es tan malicioso como la enorme cantidad de otros tipos de códigos que están por Internet.

En su actividad más inofensiva, las infecciones provocadas por un “grayware” son sólo una molestia. Por ejemplo, algunos bombardean el equipo con avisos “pop-up” (ventanas emergentes), cuyo resultado es dejar mucho más lento el servicio de Internet, además de darle mucho más trabajo para eliminar todos los pop-up que aparecen.

En otras situaciones, un “grayware” podría rastrear todos sus pasos mientras está conectado y navegando por Internet. Symantec descubrió que un 63 por ciento de las aplicaciones de “grayware” divulgan el número telefónico del dispositivo.

Pasos concretos
El celular es lo último que millones de personas ven antes de dormir y lo primero que mira al despertarse. Los móviles se convirtieron en billeteras, cámaras, computadoras de mano, incluso fuente de información universal.

A medida que pasan el tiempo y las generaciones, más confianza y dependencia se depositan en el celular para administrar información delicada.

Si se pierde el teléfono o en caso de robo, se corre el riesgo de que la información almacenada en él pueda ser utilizada para extraer dinero de la cuenta bancaria, ubicar al usuario, saber quiénes son los contactos o usar la información para ridiculizar en público al propietario.

Hay formas de evitar que eso suceda y mantener los datos almacenados seguros, aun en caso de que el celular haya sido robado. Desde el Centro Nacional de Formación a Distancia (Cenedi), una plataforma de e-learning que brinda cursos de oficios, compartieron a iProfesional los siguientes básicos para proteger la información más preciada que se encuentre en el móvil

1. Descargar las aplicaciones desde las tiendas oficiales de Android o iOS

Las tiendas poseen protecciones diseñadas especialmente contra software malicioso. Esto significa que las aplicaciones están protegidas antes de que se suban a la tienda, y que el celular continúa escaneando en forma regular programas ya instalados para su actualización.

2. Controlar los requerimientos de acceso de cada aplicación

Cuando se instala una nueva aplicación en el celular, se solicita confirmación de los requerimientos de acceso a diferentes lugares del mismo (archivos, cámara de fotos, GPS, etc.)

Lo ideal es ser selectivos de acuerdo a lo que realmente se necesita de la aplicación. Debido a que muchas aplicaciones venden la información a los anunciantes, no debe ser una sorpresa que traten de acceder a mayor información personal de la que realmente necesitan.

3. Instalar una aplicación de seguridad

Si en general, un usuario protege a su computadora y/o tableta, y le instala un antivirus, ¿por qué no debería hacer lo mismo con su teléfono? Al fin y al cabo el celular es una pequeña y potente computadora.

Hay muchas aplicaciones de antivirus y antisoftware dañino para cada tipo de aparato. Las aplicaciones de “cortafuego” (firewall, en inglés), son muy útiles para asegurar que no se envíen, ni reciba información que el usuario desconoce.

4. Bloquear siempre la pantalla

Parece una cosa sin importancia o una obviedad, pero muchas personas no bloquean la pantalla del celular. ¡Vale la pena hacerlo! En caso que se pierda perdamos el teléfono, sin haber bloqueado la pantalla, cualquier persona puede acceder con facilidad a todos los datos personales.

Incluso con la posibilidad que tienen algunos dispositivos móviles de deslizar el dedo por un patrón de números sobre la pantalla, no está dentro de la zona de seguridad, pero con sólo colocar la pantalla al sol, quedará al descubierto la clave de acceso.

Esto sucede porque el reiterado uso del celular muchas veces al día “marca” ese patrón, y a menos que se limpie la pantalla después de cada uso, el usuario está expuesto.

5. Instale “Encontrar mi teléfono” y la aplicación “Remota”

Se trata de una de las medidas de seguridad más poderosas que el usuario tiene a mano y que en la mayoría de los celulares es gratuita.

Si se pierde el teléfono, la aplicación de “Encontrar mi teléfono” (“Find my phone”, en inglés) ayudara a localizar la ubicación exacta utilizando el GPS que viene con el mismo. Algunas de ellas incluso permiten que el teléfono “suene” si está cerca.

En caso de no encontrar el “smartphone” en forma inmediata, o si se teme que alguien lo haya robado, también se pueden borrar todos los datos privados en forma remota.

Las redes Wi-Fi públicas son ¡públicas!

Cada vez que se accede a una red pública Wi-Fi, se abre el celular a cualquier otro en esa red. Cualquier “hacker” amateur puede utilizar esa red pública para espiar a otros.

Esto no quiere decir que no se puedan utilizar estas redes, sólo se debe ser cuidadosos. Lo mejor es navegar por sitios que no involucren información sensible como el “home banking”, la tarjeta de crédito o para hacer compras en línea. Para ello, siempre es mejor esperar a regresar a casa y hacerlo desde allí.