Barrio Siete de Septiembre

La madrugada del domingo era feliz en la vecinal del barrio 7 de Septiembre donde Jesica y Juan Emanuel, padres de una beba de un año y medio, festejaban el cumpleaños de 15 de la hermana del muchacho. Hasta que pasadas las 5 de la mañana el joven de 22 años comenzó a discutir con su pareja y salieron de la fiesta. Al llegar a Sánchez de Loria y Schweitzer, él la tomó del cabello y la golpeó, mientras le gritaba: “No podés hacerme esto a mí, ¿cuántas veces lo hablamos?”. En ese marco sacó de su cintura una cuchilla y comenzó a tirarle estocadas y golpes certeros; al menos cinco puñaladas y la última mortal, le seccionó la arteria femoral a la altura del muslo.

Jesica Daniela Olivera, 28 años, se desangró mientras esperaba una ambulancia. A su lado Juan Emanuel S. se abrazaba al cuerpo de su pareja y le preguntaba “¿qué te hicieron?” mientras se respondía: “Yo no fui. Yo no fui”. Sin embargo, vecinos y familiares habían alcanzado a ver la escena, aunque les costaba creerla.

Gritos

En el momento de la fatal discusión Jesica llevaba a la pequeña hija de ambos en brazos y estaba junto a sus dos sobrinas de 15 y 17 años, que fueron testigos directos de lo sucedido. La beba cayó al suelo agarrada a su madre. Al escuchar los gritos, decenas de vecinos se asomaron a ver qué pasaba y luego llegaron al lugar familiares que estaban en el cumpleaños. “¿Qué hiciste hijo de puta? Te vas a pudrir en la cárcel de nuevo”, le gritó en la cara una hermana de Jesica a la pareja de la víctima.

“El sacó la cuchilla y primero le tiró dos o tres golpes a la cabeza. Ella se defendía pero no podía gritar y soltó a la nenita. Le dijo algo y el muchacho le tiro las cuchilladas a la panza y a las piernas. Dicen que estaba embarazada de cinco meses”, contó un vecino. “Cuando le dio en las piernas —aportó otro— ella se cayó y le empezó a salir mucha sangre. Vino el padre y unos amigos del pibe y mientras él estaba agarrado a la chica, uno de los muchachos de la familia se tomó una cerveza en la granjita de acá al lado y se la bajo de un tirón. El pibe que mató a la chica parecía como drogado”, contaron testigos de lo terrible.

Según coincidieron los testigos, la ambulancia “tardó como media hora en llegar”. En ese lapso, una de las adolescente que estaba con Jesica al momento del crimen corrió “hasta la subcomisaría 21ª a buscar a la policía y le dijeron que estaban ocupados, que ya venían, pero igual a los 10 minutos cayó toda la policía por acá”, aseguraron distintos vecinos.

Cuando los móviles llegaron al lugar vieron a Jesica tirada a la entrada de un garaje y rodeada de sangre. Junto a su cuerpo estaba su pareja. Cuando el muchacho vio a la policía quiso huir, pero no alcanzó a recorrer más que un par de metros y solo alcanzó a tirar el cuchillo a la vereda contraria.

El crimen es investigado por el fiscal de Homicidios Florentino Malaponte, quien ordenó la detención de Juan Emanuel S. hasta la audiencia imputativa que podría realizarse en las próximas horas.

“Siempre así”

Jesica y Juan Emanuel se conocieron en el barrio y vivían a unas cuadras de la vecinal 7 de Septiembre de Ayala Gauna al 7900, donde se festejaba el cumpleaños. Ellos vivían en Urdinarrain al 7900, en la casa de la madre de ella. En esa misma casa ayer estaban sentadas a la puerta la madre, la hermana y las sobrinas de la joven asesinada. Todas esperaban el cuerpo de Jesica para que luego fuera velado en otra vecinal cercana.

“No sabemos si estaba embarazada, él estaba todo el día empastillado y mientras mi hermana tenía cinco trabajos como empleada doméstica él no hacía nada, ni siquiera changas. Para ir al cumpleaños ella fue al centro el sábado a la mañana a comprarle ropa y zapatillas. Era muy buena”, alcanzó a decir María, la hermana de Jesica.

La pareja estaba separada desde el miércoles, pero “era siempre así. Le pegaba y ella lo echaba de la casa y él después volvía. Nosotras le decíamos que lo dejara, que era así de loco y golpeador. Pero ella se reía y lo más que hacía era decirle a mi mamá que su vida era de ella, que no nos metiéramos”.

“Cada dos por tres ella quedaba internada por las palizas que él le daba. El estuvo preso y tenían la hija de un año y medio”, contaron las mujeres de la familia, que estimaron que Jesica y Juan salían desde hacía más o menos dos años.

Jesica tenía otros dos hijos de 3 y 5 años que vivían con ella. “Los nenes se van a quedar con mi mamá, que es grande y sufre del corazón, pero no nos queda otra”, se lamentaban ayer sus familiares.