Búsqueda de los agroquímicos

Una serie de quejas a través de las redes sociales que comenzaron el jueves por la noche y referían a la percepción de un “fuerte olor a agroquímico” culminaron con la denuncia en sede policial en la que los vecinos del sector sudeste de la ciudad de Sastre aseguraron haber padecido irritación en los ojos y dificultades respiratorias, entre otras afecciones, provocadas por algún químico que contaminó el aire.

El episodio, que continuó durante toda la jornada del viernes, alertó a la población que a través de diversos canales requirieron la intervención de las autoridades que se aplicaron a buscar, infructuosamente, la fuente de la contaminación.

Una improvisada comitiva, conformada por policías, inspectores municipales, bomberos y el responsable de controlar el uso de agroquímicos de la Municipalidad, el ingeniero agrónomo Iván Cúnico, recorrió la zona afectada y no lograron determinar el origen de las emanaciones.

Sin embargo los agentes municipales confirmaron que a través del fuerte y penetrante olor que se percibía en un sector se podía presumir que se trataba de glifosato y que las sospechas se centraban en la posibilidad de que algún vecino hubiera almacenado o asperjado ese herbicida en algún patio.

“Hasta aquí llega nuestra intervención porque nos acercamos al lugar donde los olores son más fuertes pero no podemos ingresar a ningún predio. Eso solamente puede hacerlo la policía con una orden judicial”, señaló Cúnico en la intersección de las calles Moreno y 27 de Noviembre del barrio San Nicolás, en el sur de la cabecera del departamento San Martín.

Pedido, testimonios y síntomas

Mientras tanto, varios vecinos se acercaron para dar cuenta del padecimiento que los afectaba desde el día anterior. “Hagan algo, estamos desesperados. Hace desde ayer a la tarde que sentimos ese olor. Nos pican los ojos y nos gotea la nariz”, dijo una vecina con los ojos visiblemente enrojecidos y con varios pañuelos de papel en la mano. “Lo que más me preocupa es mi madre, que está en casa y suele tener broncoespasmos”, lamentó.

Otra vecina que salió de una vivienda cercana para aportar su testimonios también señaló que “es muy grave lo que está pasando. Mi marido está encerrado porque es muy alérgico y no se puede exponer”.

Un hombre que conducía una camioneta bajó al ver el movimiento y sostuvo que desde que notó el olor dentro de su casa fue afectado por fuertes dolores estomacales y cefaleas. Otro llegó y aseguró que el olor se percibía hasta en el centro, a unas ocho cuadras y desconfió de la versión oficilal: “No creo que se trate de una aplicación en un patio. Sospecho que alguien fumigó un campo cercano, al sur de la ciudad, cuando había viento pampero”.

Reiteración y denuncia

Mientras tanto, la vecina que se atrevió a denunciar la situación en sede policial, relató a este diario: “Decidí denunciar porque no es la primera vez que pasa. Hace unos 20 días hubo una situación similar y mis suegros que viven muy cerca se vieron afectados. Es más, esa vez no hice nada porque mi suegro —a pesar de que estuvo varios días descompuesto—, no fue al médico ni quiso que yo hiciera la denuncia. Pero ésto no da para más”.

Ante lo sucedido, desde el grupo de vecinos autoconvocados, que hace un mes se conformó espontáneamente ante una situación de fumigación irregular en cercanías de un barrio, indicaron: “Ya estamos en contacto con una abogada, que es especialista en temas ambientales, y está asesorando a las personas que estuvieron denunciando estos casos en Sastre”.

Asimismo sostuvieron que “urgen las medidas para establecer mayores restricciones al uso y abuso de estas sustancias, tanto dentro como fuera del perímetro urbano”.

En San Justo

En toda la provincia la discusión sobre los peligros del modelo agroindustrial imperante se está haciendo sentir cada vez con mayor fuerza. En ese sentido, el miércoles 10 se realizó en la localidad de Marcelino Escalada una masiva conferencia sobre agrotóxicos y salud, donde surgieron visos de esperanza para encontrar un modelo de producción sin la necesidad de usar millones de litros de veneno para tratar los cultivos transgénicos.

La escuela Nº 359 “Bernabé Vera” fue el centro de reunión donde vecinos, dirigentes políticos de todo el departamento San Justo y especialistas en el tema abordaron las consecuencias del modelo que recientemente provocó el fallecimiento de un vecino y disparó la alarma ciudadana.

Alerta

“La muerte de Diógenes Chapelet generó un alerta tal, que el senador departamental Rodrigo Borla y distintos asesores de otras localidades se acercaron para participar de la exposición. Este pueblo decidió salir a luchar, ahora esperamos que en la Legislatura provincial se traten con celeridad los proyectos presentados por distintos bloques políticos para poder ponerle fin a este modelo genocida”, sostuvo el doctor Damián Verzeñassi, responsable de los campamentos sanitarios de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, quien fue uno de los disertantes.

La charla, que contó con la colaboración de la Multisectorial Paren de Fumigarnos, también estuvo en manos del bioquímico Daniel Verseñazzi del Foro Ecologista de Paraná, del médico rural Alfredo Serrano y del abogado integrante de la ONG Capibara, Rafael Colombo.

Desde el grupo organizador sostuvieron que es necesario y urgente “generar políticas que nos conduzcan hacia otro modelo de producción, y seguir luchando por restricciones para el actual, que no hace otra cosa que aniquilar nuestra calidad de vida. Los funcionarios pudieron advertir que esto va más allá de un discurso de un grupo ecologista o ambientalista, debemos recordar que nos han calificado como «los talibanes verdes», hoy la realidad los abraza y los ha hecho interpelarse”.