Después de que Estados Unidos, Francia y Reino Unido bombardearon el territorio sirio, en respuesta a un presunto ataque químico del gobierno de Bashar al Assad contra su población, la tensión política internacional empeoró. En especial, porque el presidente francés Emmanuel Macron aseguró que “convenció” a su par Donald Trump de permanecer en Siria a largo plazo.

El mandatario estadounidense había anunciado hace diez días que estaban consideraron retirarse del país, pero según Macron la decisión de quedarse ya estaría tomada. “Lo convencimos de que era algo necesario”, aseveró.

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El presidente francés aprovechó para defender la “legitimidad” de los bombardeos contra los tres blancos vinculados al programa de armamento químico en Siria. “Sus capacidades de producción de armas químicas fueron destruidas”, explicó. Y aclaró que con esta medida no le habían declarado la guerra al régimen de Bashar Al Assad.

Los ataques fueron cerca de la ciudad de Damasco y en Homs, en el centro del país. “Esta operación fue cuidadosamente orquestada, para evitar bajas civiles. Alcanzamos con éxito cada objetivo”, declaró el sábado la vocera del Departamento de Defensa, Dana White, durante una rueda de prensa celebrada en el Pentágono.

A diferencia de cuando Estados Unidos atacó la base aérea siria de Shayrat en abril de 2017, en esta ocasión el objetivo fue “neutralizar las instalaciones de investigación y desarrollo” de este tipo de armas.

Trump anunció el bombardeo desde la comodidad de la Casa Blanca. “Ordené a las fuerzas armadas de Estados Unidos que lance ataques de precisión a blancos asociados con la capacidad de armas químicas del director Bashar Al Assad”, escribió en su cuenta de Twitter. Horas después, celebró el operativo: “Misión cumplida”.