Ana Polero y Natacha Jaitt

El lugar en el mundo de una espía es el secreto. Quizás por eso la periodista Ana Polero, autodenominada “asesora de vestuario” de Natacha Jaitt, le puso un candado a sus redes sociales después de que se informara que fue agente de inteligencia de la AFI. A la que no podrá cerrarle las puertas, sin embargo, es a la Justicia que ya la investiga en dos causas distintas por espionaje ilegal y su nombre podría figurar en un tercer expediente.

El juez Sergio Ramos, que instruye la causa iniciada por una denuncia de la propia AFI, ordenó allanar el domicilio que Polero tiene declarado en el barrio porteño de Paternal. Buscaban celulares, computadoras y dispositivo electrónicos, pero la “coach de vestuario” ya no vivía en esa dirección y los resultados dieron negativos.

Si bien la investigación está bajo secreto de sumario, este sitio supo que la AFI amplió el lunes su denuncia para que se investigue si hubo operaciones de inteligencia clandestina. El organismo busca enfrentar el problema de “la mano de obra desocupada” de espías con denuncias en la Justicia para impedir el espionaje por fuera de la órbita estatal.

Por eso, el fiscal Guillermo Marijuan ordenó secuestrar documentación sobre Polero: sospechan que sigue practicando tareas de inteligencia, ahora de forma ilegal. TN.com.ar dio a conocer la semana pasada que la periodista que había acompañado a Jaitt a la mesa de Mirtha Legrand trabajó como espía de la AFI de forma oficial al menos por tres meses.

El organismo de inteligencia confirmó la información que publicó este medio y detalló que el contrato que se le hizo a Polero, en realidad, se extendió desde marzo de 2016 hasta abril de 2017.

La salida de la agente se precipitó después de que dejara el organismo Eduardo Miragaya, director de Delitos Económicos de la AFI, hombre que la había recomendado para ingresar al organismo. Miragaya dejó la agencia en marzo de 2017, signado por un artículo del periodista Carlos Pagni que lo acusaba de liderar operaciones clandestinas dentro del propio organismo.

Miragaya argumentó entonces que su salud le impedía continuar en el cargo. Altas fuentes del organismo dieron otra versión: “La investigación de Pagni fue la gota que rebalsó el vaso para que deje su cargo a pedido de la propia turca, (por la vicedirectora Silvina Majdalani)”.

Un dato curioso radica en la segunda causa que la tiene a Polero bajo la lupa. Se trata de la investigación preliminar que inició el fiscal Federico Delgado por la denuncia de Carlos Pagni.

El equipo de Delgado se ocupó de reunir elementos y constituyó la acusación para que sea investigada por un juez. La causa fue sorteada y la suerte del bolillero electrónico apuntó primero al juez Julián Ercolini, que se declaró incompetente, y en segundo lugar a la jueza María Romilda Servini.

Fuentes del juzgado informaron a este medio que en las próximas horas la causa volvería a cambiar de juez. Por “conexidad y anterioridad”, Servini le enviará el expediente a Ramos.

De todas maneras, una tercera causa podría inscribirse en el futuro judicial de Polero. El juez Rodolfo Canicoba Corral tiene desde hace un año una causa por espionaje al director de La Alameda, Gustavo Vera.

Se trata de una investigación con poco movimiento a nivel judicial: en La Alameda denuncian que a casi 12 meses de investigación el propio Vera ni siquiera fue citado a declarar. Por eso, en la organización social evaluaban hacer una presentación que incluya a la exagente de la AFI.

Lo cierto es que mientras la Justicia sigue tras sus pasos, su lugar en el mundo, el secreto, parece quedarle cada vez más lejos.