Se podría llegar a consensuar, a grandes rasgos, que el dinero no hace la felicidad pero, sin duda, ayuda a encontrarla. Es decir, es necesaria pero no suficiente. Tal vez. Sea como fuera, lo cierto es que el tema económico influye en el estado de ánimo. Está probado el estrés ocasionado por los problemas económicos. Lo que no se sospechaba, hasta ahora, era que perder el dinero que uno posee podría aumentar significativamente el riesgo de muerte.

Sucede que por primera vez, un equipo de investigadores de la Northwestern Medicine en Illinois y la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE. UU.) ha demostrado que perder riqueza personal puede acortar la vida. A lo largo de los años, varios estudios han investigado la relación entre la riqueza personal y la salud. En general, las personas más ricas tienden a vivir más tiempo que las personas pobres pero las razones que lo explican son complejas.

Este estudio, cuyos resultados fueron publicados en la revista JAMA, es el primero en observar la relación entre el choque de riqueza negativo y la esperanza de vida. Encontró que en un período de 20 años, más de una cuarta parte de las personas de mediana edad y mayores en los Estados Unidos experimentaron “resultados negativos” ante un “choque de riqueza”.

El impacto del saldo negativo

El choque de riqueza negativa se definió como la pérdida del 75% de la riqueza personal de un individuo en el transcurso de 2 años. Aunque las pérdidas se dispararon durante la Gran Recesión (de 2007 a principios de 2010), esta cifra fue persistente en todos los tipos de clima económico.

Los investigadores también midieron los resultados de salud para individuos con pobreza de activos o pobres, definidos por los autores del estudio como “valor neto total cero o negativo al ingresar al estudio”.

El equipo tomó datos del Estudio de Salud y Jubilación, diseñado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. La recolección de datos comenzó en 1992 y evaluaron un grupo representativo de ciudadanos que comprendía más de 8.700 adultos, que tenían 50 años o más, con una revisión cada 2 años.

Los hallazgos hacen una lectura sombría: “descubrimos que perder los ahorros de toda una vida tiene un profundo efecto en la salud a largo plazo de una persona”, aclara Lindsay Pool, líder del estudio.

De hecho, las personas que experimentaron un impacto de riqueza negativo tenían un 50% más de probabilidades de morir en los siguientes 20 años en comparación con aquellos que no tuvieron esa desdicha.

“Nuestros hallazgos ofrecen nueva evidencia de un determinante social potencialmente importante de la salud que hasta ahora no se ha reconocido: la pérdida repentina de la riqueza a fines de la edad media o avanzada”, comenta Carlos Mendes de León, coautor del estudio.

Al fijarse en aquellos con pobreza de activos, la imagen era igualmente oscura; su riesgo de mortalidad en 20 años aumentó en un 67%. Este hallazgo no fue una sorpresa. Sin embargo, como subraya Pool, “el hallazgo más sorprendente fue que tener riqueza y perderla era casi tan malo para la esperanza de vida como nunca haber tenido riqueza”.

¿Por qué estas personas son más propensas a morir?

Teniendo en cuenta que se analizaron los resultados de miles de personas la causalidad es difícil de precisar, y es poco probable que haya una respuesta simple para todos, pero los autores del estudio creen que es probable que haya dos temas clave: “Estas personas sufren un agravamiento de salud mental debido a la pérdida financiera, así como a la retirada de la atención médica porque no pueden pagarla”.

Según los expertos, los médicos necesitan tener conocimiento de las circunstancias financieras de sus pacientes. “Es algo que deben preguntar para comprender si sus pacientes pueden tener un mayor riesgo para la salud”, sentencia Pool.

Fuente: Whashington Post, The Guardian, Muy Interesante