La sociedad brasileña polarizada tras el encarcelamiento de Lula

Lo dijo la periodista santafesina Rocio Corrales que está en San Pablo y desde allí realizó un informe exclusivo para Cadena OH.

2018-04-11 lula
Luis Inacio Lula da Silva

Rocío Corrales hizo distintas fotografías de la sociedad brasileña para graficar el momento político que viven los brasileños tras el juicio al ex presidente Lula Da Silva que lo llevó a la cárcel.

Como muchas realidades de Latinoamérica la política aquí se vive, siente y percibe: polarizada…cara o ceca, derecha e izquierda. Al menos es lo que venimos viviendo en un período considerable de tiempo en nuestras democracias. Dos caras opuestas de la moneda, sin matices (aunque, en mi opinión personal, hasta los que se dicen de centro en sus propuestas y medidas exponen su ala abiertamente de derecha y los que se embanderan de izquierda terminan transando con multinacionales y tejiendo tramas corruptas con los recursos del Estado como la derecha misma…en fin…). Sin embargo hoy vamos a descubrir un tercer elemento.

El contexto que nos ocupa es el encarcelamiento del ex presidente brasilero Luiz Inácio Lula da Silva por la causa del triplex (departamento de lujo) y negociados con la constructora OAS.

Párrafo aparte…recordemos que esta es la primera condena de siete causas por las cuales está siendo investigado en el medio de la trama de corrupción conocida como Lava Jato (lava coches), que investiga desvíos de fondos de la empresa Petrobras (de las más poderosas de Brasil).

Vamos a ilustrar tres postales, imágenes…que nos van ayudar a visualizar un poco cómo lo vive la sociedad y qué podemos analizar de esto.

FOTO 1-MADRUGADA DEL JUEVES (1 AM) El momento de conocimiento público de la noticia del fallo se vivió en la ciudad de Sao Paulo como la final de un partido de fútbol BOCA-RIVER. Los fuegos artificiales, gritos y bocinas de autos estallaron…,evidentemente, como un festejo de lo que acontencía. Recordemos que hablamos de una ciudad de 40 millones de habitantes. Memes, videos y animaciones empezaron a circular en las redes sociales haciendo visible la imagen del ex presidente con el uniforme a rayas (blanco y negro) tras las rejas.
Para esta cara de la moneda, lo que está sucediendo es percibido como un acto de justicia y como un verdadero símbolo de la lucha contra la corrupción. Hablamos de un sector social clase media, clase media alta (de posibilidades económicas notoriamente superiores a la clase media argentina) que, en otro período, confió en Lula como presidente pero que perdió confianza en credibilidad del personaje político a partir de ciertos hechos que sancionó moralmente: el inicio de sospechas de corrupción a partir de las investigaciones iniciadas en 2014 (Petrobras y el caso Lava Jatos) , la designación de Dilma Rousseff como delfina política (a quien critican por su pasado guerrillero), entre otras cosas…Hay una clase media que no siente empatía con el pobre (digamoslo sin pelos en la lengua, y lo mismo pasa en Argentina) y que muchas veces es incapaz de pensar en los beneficios sociales de los que goza y que otra gran mayoría social no.
La historia de Brasil es distinta a la nuestra. Hablamos de un país que no tiene tradición fuerte o conciencia social masiva en cuanto a la exigencia y defensa del acceso libre,gratuito y garantizado a la educación pública, la salud, el transporte… “Universidades públicas de buen nivel hay, acá, en Sao Paulo. Pero es muy difícil acceder, hay cupos limitados. Las universidades privadas son muy asistidas, por los que pueden, claro. A su vez las escuelas públicas secundarias no tienen buen nivel, entonces se genera una brecha. Hay indíces de analfabetización preocupantes. Para la salud hay que pagar, la salud pública no es buena ni está bien organizada”.

FOTO 2-SÁBADO. SINDICATO DE METALÚRGICOS> La imagen que se conoció a nivel internacional, que seguramente tuvieron oportunidad de ver por TV o internet. Último discurso de Lula negando la existencia de pruebas reales para su condena y manifestando que se entregaría a la Policía Federal pero “dando lucha hasta el final…”.Este fue el cierre de las dos jornadas en las que permaneció en dicha sede donde recibió apoyo y fue visitado por políticos y militantes del Partido de los Trabajadores, simpatizantes, sindicalistas (obviamente) militantes y líderes de otros partidos de izquierda, acompañado por sus ex funcionarios, prensa, movimientos sociales, asociaciones de docentes: Sindicato de Profesores de Sao Paulo. Según informan algunos medios también asistieron ciudadanos independientes, aunque en minoría.
Un escenario que puede resultarnos familiar en cuanto al folklore político argentino y la manifestación masiva y popular en los espacios públicos. Cosa que no sucede con todos los pueblos latinoamericanos…hay que decirlo.
En este plano podemos ver participando a los sectores más politizados (universitarios, sindicalistas y docentes) y más postergados de la sociedad también (movimientos sociales, adeptos al partido). Sin duda, hubo una necesidad espontánea de una parte de la población de salir a respaldar a quien “es la figura que en Brasil representa el líder de la reivindicación de los derechos de los sectores desfavorecidos”, según manifiestan los ciudadanos cuando una indaga en el tema.
No quiero “diagnosticar” pero el problema que aparece en este aspecto (y que nos pasa como latinoamericanos en muchos países) es que estas imagenes se erigen como héroes sociales a quienes sus seguidores idealizan y designan como Mesías, salvadores de la Patria. Una vez ubicado el líder en ese pedestal no existe posible crítica, sino que tienden a negar las posibilidad de aceptar prácticas de corrupción. Otra de las reacciones es la justificación: “porque robar, roban todos pero estos…han hecho cosas buenas por el Pueblo”.
En la voz de jóvenes adultos profesionales (me gusta hablar desde un lugar de igual a igual, me gusta preguntarle a mi misma generación)…“no existe otro líder social y político en el imaginario colectivo de Brasil y su historia que haya construido esta identificación con la gente como Lula”.

UNA LECTURA POLÍTICA DE LO JURÍDICO: sentarse a hablar con abogados para entender el Sistema judicial de otro país

“Los procesos judiciales aquí son prolongados. Toman más de diez años…” En la generalidad de los casos, no se cumple condena efectiva de una persona presa hasta que se acaban las instancias de apelación (Lula cuenta con dos aún). Algo así como cuando decimos toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo, para el caso TRIPLEX el período se reduce a pocos meses: entre enero y marzo de 2018 con la confirmación y aumento de la pena en segunda instancia y el rechazo del pedido de habeas corpus…Lula es encarcelado.
En octubre próximo son las elecciones para el futuro presidente de los brasileros. Y aunque los medios se contradicen a dos campanas (que 70% imagen favorecida, que 70% imagen negativa) la gente en las calles sostiene que Lula sería sin duda reelecto…pero bueno, también tenemos una tercera opinión sobre cómo solucionar los problemas políticos…

FOTO 3-VIERNES POR LA NOCHE- AVENIDA PAULISTA- Manifestación de 20 personas pidiendo intervención militar en la vereda del edificio de la Federação das Indústrias do Estado de São Paulo (emblema del poderío económico de Brasil, en una avenida que es como la 9 de julio para nosotros en Buenos Aires). Pero Rocío…son 20 “gatos locos”, te parece señalarlo? Respondo que sí, me parece. Como dije antes, la historia brasilera no es la misma que la argentina. Hablamos de un país que no tiene una tradición democrática y participativa fuerte, sino que cuenta con una larga tradición de golpes militares y gobiernos de elite a manos de militares que manipularon transiciones habilidosamente sin verse desfavorecidos como sector dominante. Hablamos de un país de larga tradición esclavista. Hablamos de una república proclamada por un golpe de Estado. Hay una democracia a la que le costó mucho nacer y que ahora, evidentemente, está en crisis con la destrucción de un líder como Lula. No me mal entiendan…como dijo uno de mis consultados “no digo que no hubo corrupción, no digo que no tiene que haber Justicia, no digo que no me duela y decepcione que los líderes de izquierda que dieron esperanza de cambiar una sociedad de privilegios hayan caído en la misma mierda que los políticos de derecha que detesto y no quiero para mí país (y que también pasa en otros países de latinoamerica). Sólo digo que hay una lectura más profunda y una repercusión mayor en lo que la democracia significa para Brasil, y lo que Lula significa para la democracia. Acá hay una operación política”.

Rocío Corrales

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