Bajo un estricto hermetismo de las partes y tras una década de litigio, el heredero del emblemático escritor y dibujante Roberto Fontanarrosa, su hijo Franco, y su última esposa, Gabriela Mahy, lograron un acuerdo por la obra y el legado cultural de quien es parte de la idiosincrasia rosarina. El expediente que tramita en el Juzgado Civil y Comercial Nº 12 del fuero local presentó un avance fundamental, que le pondría fin a las diferencias entre las partes. La distribución de las regalías sería en un 65 por ciento a favor del joven músico radicado en Buenos Aires y un 35 por ciento para la viuda.

Con diez años de idas y vueltas, la resolución del conflicto entre la viuda de Roberto Fontanarrosa y su hijo Franco parece haber llegado a su fin. Entre las fojas del frondoso expediente por la obra del escritor, dibujante y humorista, quedó un fallo de marzo de 2013, en el que el juez Bellizia la hizo devolver a Franco 2.400.000 pesos percibidos por la reedición de la obra del dibujante.

E incluso en el marco de este conflicto se incluyó un litigio entre la histórica editorial que había publicado la obra del Negro, Ediciones de la Flor, y su hijo Franco.

Según fuentes judiciales, el único hijo de Fontanarrosa y su viuda finalmente acordaron las proporciones que recibirán cada uno en concepto de regalías y usufructo de la producción artística y literaria hecha por el rosarino. Franco tendrá un 65 por ciento, mientras que el 35 por ciento restante le corresponderá a Mahy.

El Negro murió un 19 de julio de 2007 a los 62 años víctima de una esclerósis lateral amiotrófica (ELA) diagnosticada en 2003. La ciudad lo despidió por las calles hasta que un grupo acompañó la marcha fúnebre hasta el Parque de la Eternidad y cada año se evoca el Día del Amigo en su memoria.

Sin embargo, en Tribunales comenzó a escribirse un polémico expediente por el legado de su obra. Las diferencias ya habían aflorado antes de llegar a Balcarce 1651. El 22 de noviembre de 2006, su hijo Franco consiguió la cesión de derechos de autor por parte de su padre. Así, el joven músico se transformó en el único dueño de la propiedad intelectual sobre todas las obras literarias y artísticas.

Dos días después, Fontanarrosa se casó en segundas nupcias con Gabriela Mahy. A los pocos meses comenzaron los problemas. En mayo de 2007, al Negro le ofertaron hacer una animación en base a uno de sus célebres personajes de historieta: Boogie el Aceitoso.

Su legado artístico había sido inscripto en diciembre de 2006 en favor de su único hijo en Argentores (Asociación Argentina de Autores). Quien debía firmar los contratos era Franco. Su hijo se resistió varias veces. Con el Negro en vida, la gestión no tuvo resultados favorables.El contrato por la película Boogie finalmente fue firmado por Franco, pero tras la muerte de su padre. No fue el único chispazo. Su hijo se negó a publicar “Negar todo” el último libro de Fontanarrosa.

Con este telón de fondo, Mahy demandó al hijo del Negro ante el Juzgado Civil y Comercial Nº12, a cargo de Fabián Bellizia.

La viuda lo acusó por ejercer un pacto de herencia a futuro y vicio en la voluntad. En su momento, la última esposa había considerado que la negativa a permitir la publicación del libro “fue la gota que rebalsó el vaso, el respeto a la obra debe primar sobre cualquier diferencia”.

La judicialización del legado artístico alcanzó a quien editó al Negro desde 1974, Daniel Divinsky y Ana María “Kuki” Miller, responsables en su momento de Ediciones de la Flor, a quien Franco no quiso cederle derechos en plena disputa con Mahy. Su colección literaria como autor dejó de imprimirse en noviembre de 2007. En marzo de 2012, Mahy había denunciado la falta de publicación de los libros y el daño que esto implicaba. En octubre de ese año volvieron sus libros a las librerías, bajo el sello de Editorial Planeta.

En 2013 “Negar Todo” llegó a la imprenta, merced a un fallo en favor de Ediciones de la Flor. Fueron diez años de fuego cruzado. En marzo de 2013, el juez Bellizia le impuso a Franco devolver 2.400.000 pesos percibidos por la reedición de la obra. Ayer, hubo acuerdo.