El abogado inició la maniobra cambiando datos de un documento del Hospital Clemente Alvarez.

Un abogado de Rosario fue condenado a dos años y medio de prisión por armar una estafa contra una compañía de seguros a partir de un accidente de tránsito que nunca existió y por el cual intentó cobrar una compensación económica. En el hecho que le atribuyeron participó diseñando, de punta a punta, los pasos de los clásicos fraudes de este tipo. Primero denunció un hecho inexistente en la aseguradora en el cual un ciclista habría sufrido una fractura de brazo tras ser embestido por el conductor de una moto.

La pesquisa judicial demostró varias falsedades. La víctima supuesta del choque era un hombre que seis meses antes había sufrido un accidente auténtico, pero que jamás se enteró de que presentaban en su nombre una demanda por un hecho similar, que además juró no haber sufrido. El motociclista era alguien que permaneció sólo un mes como asegurado de la firma damnificada y que habría suscripto la póliza al solo efecto de generar la ilusión del siniestro, a fin de que la víctima accionara contra esa compañía. El abogado usó una historia clínica adulterada para justificar la lesión del ciclista y falsificó la firma de este último para tramitar el reclamo.

El caso reúne cualidades de maniobras fraudulentas muy difundidas que muchas personas reconocerán, tan arraigadas como las prácticas abogados caranchos. El profesional implicado se llama Federico Tewes. Fue procesado por estafa y adulteración de documento verdadero más uso de documento falso por la jueza de Instrucción Patricia Bilotta primero y ahora condenado por el juez de Sentencia Edgardo Fertitta. En la investigación fue decisiva la colaboración de Segurometal, la firma que fue blanco de la trampa intentada. El abogado acusado está denunciado por tres estafas de corte idéntico a la que mereció su procesamiento y que están en trámite judicial.

El invento

Todo se inició el 6 de octubre de 2011 cuando una mujer se presentó en la sección Siniestros de Segurometal denunciando que un hombre llamado Carlos Damián P. había sido embestido por una moto cuando iba en su bicicleta por Pasco y Corrientes. El reclamo por el hecho fue patrocinado por Tewes en base a un poder que le hizo firmar a Damián P. Para sostener la demanda el abogado acompañó una fotocopia certificada de una historia clínica del Hospital Clemente Alvarez que señalaba que el 4 de octubre de ese año Carlos Damián P. había ingresado allí por una fractura de brazo. Para evitar un largo juicio Segurometal suscribió con Tewes un acuerdo conciliatorio por 30 mil pesos en concepto de capital reclamado y 6 mil pesos por honorarios profesionales que le correspondieron a Tewes.

Una pesquisa encarada por asesores de Segurometal encontraron inconsistencias en cada tramo del caso. Cuando Carlos P. fue ubicado aseguró haber tenido un accidente pero no en octubre de 2011 sino en abril de ese año, al ser atropellado cuando iba en su bicicleta por Santiago al 1300. Por eso estuvo cuatro días en el Heca, con lesiones varias, entre ellas la fractura del brazo izquierdo. Afirmó que estando internado Tewes apareció por intermedio de un amigo y se ofreció para tramitar el reclamo. Por esa gestión el abogado inició un pedido de indemnización contra la compañía San Cristóbal aunque luego habría desistido.

Más tarde en Tribunales Carlos P. declaró que empleados de Segurometal le mostraron papeles que señalaban que Tewes había cobrado por el accidente del 4 de octubre de 2011. Perplejo, dijo que ni lo habían atropellado en esa fecha ni mucho menos había cobrado un peso. Cuando le mostraron su rúbrica en el recibo indemnizatorio sostuvo: “No firmo así y nunca lo hice”.

La copia falsa

Al confrontar la documentación el Heca informó que ninguna persona llamada Carlos Damián P. había ingresado el 4 de octubre de 2011. Se estableció que sí había entrado seis meses antes y que la historia clínica que justificaba las lesiones del accidente posterior inexistente surgían de una copia adulterada de las fracturas sufridas en el que sí había ocurrido un semestre antes.

Otro dato interesante surgió del dueño de la moto que “ocasionó” el accidente inventado. Es un hombre llamado Oscar Alfredo S. Este firmó un contrato con Segurometal para asegurar una Yamaha YBR 128 el 14 de septiembre de 2011. Veinte días después, el 4 de octubre, una mujer llamada María Laura G. denunció en esa compañía que al ir en la moto de su novio embistió a un ciclista al esquivar a un camión. El ciclista era Carlos Damián P. Pasados unos días del “accidente” Oscar Alfredo S. dio de baja la póliza: sólo abonó una cuota. Lo que para la jueza Bilotta implica que no hay dudas de que suscribió un convenio por menos de un mes al solo efecto de participar de una maniobra contra la firma. Lo mismo fue convalidado por el juez de Sentencia.

Al momento de ser indagado el abogado Tewes negó todas las imputaciones. Aseguró que “con este muchacho”, como llamó a Carlos P., había tenido un encontronazo porque siempre le reclamaba plata. “Estaba medio desesperado por el tema del dinero, me pedía dinero todo el tiempo”, dijo. El afirmó haber tramitado el cobro por un accidente pero que los pormenores del caso se los arrimó el cliente. Por último sostuvo haberle pagado a Carlos P. los 30 mil pesos y que aportaría como documental el recibo firmado de puño y letra por aquel.

El estudio caligráfico hecho por la perito oficial de la Corte Suprema Malvina Facciano determinó que ninguna de las firmas que figuraban en documentación diversa por el supuesto accidente de octubre de 2011 correspondían a Carlos Damián P.

Un engaño

Se consideró probado que el abogado indujo al error de la aseguradora mediante un engaño sobre un accidente que Carlos P. no sufrió. Que para ello se valió de una historia clínica del Heca adulterada basada en los datos de un accidente previo: el documento es exactamente igual y sólo se diferencia en la fecha. Los jueces sostuvieron que el abogado, conociendo su débil situación procesal, armó su estrategia descargando toda la responsabilidad en Carlos P. No le alcanzó para esquivar el procesamiento. Según fuentes que actuaron en la causa, el abogado Tewes espera resoluciones por tres causas idénticas en las que está denunciado, de episodios que se presumen inventos para obtener dinero de las aseguradoras.

El juez Fertitta condenó por estafa y a pagar las costas del proceso al letrado. Y dijo en su sentencia que con su accionar “desprestiga una profesión que fundamentalmente se basa en la credibilidad de quienes la ejercen ante la sociedad!”

el inicio. El abogado inició la maniobra cambiando datos de un documento del Hospital Clemente Alvarez.