La primera ministra británica, Theresa May.

En caso de que se confirme el ataque con gas tóxico contra la ciudad siria, “este sería otro ejemplo de la brutalidad del régimen del (presidente Bashar al) Assad y su descarado desprecio por su propio pueblo”, dijo May durante una visita a Copenhague, la capital de Dinamarca.

El régimen de Bashar Al Asad y su aliado ruso desmintieron el ataque con armas químicas del sábado en Duma –último bastión rebelde de Guta Oriental–, región al este de Damasco que el régimen está a punto de reconquistar en su totalidad. Las acusaciones fueron calificadas de “farsa” y “fabricaciones”.

Moscú desmintió con firmeza estas informaciones, e Irán, otro aliado del gobierno sirio, consideró que estas acusaciones son un nuevo “complot”.