Despues que un joven armado matara a 17 compañeros de clase y a profesores en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Florida, en el mes de Marzo, los estudiantes de la escuela lideraron una histórica marcha por el control de armas, que se llamo la Marcha por Nuestras Vidas.

Los estudiantes de Parkland, Florida, pasaron de sufrir una tragedia de grandes proporciones a crear un movimiento de caracteristicas masiva que se extendio a lo largo y a lo ancho de los EEUU.

A diferencia de los politicos y legisladores que solucionaban estos temas con rezos y condolencias, los estudiantes dejaron en claro que sus pensamientos y rezos no eran suficientes para ellos: querían soluciones legislativas concretas a la epidemia de tiroteos masivos y el fin de la influencia de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés).

Conforme yo sostuviera en un articulo recientemente publicado sobre este asesinato masivo en Florida, el soporte constitucional que esgrime la Asociacion, es la Segunda Enmienda constitucional.

Sin embargo El juez retirado de la Corte Suprema John Paul Stevens llamó la atención recientemente cuando abogó por la derogación de la Segunda Enmienda, que protege el derecho a portar armas. Pero muchos partidarios del control de armas dicen que no quieren considerar esa idea.

Desde un punto de vista técnico, el camino ya difícil para aprobar una enmienda constitucional se complica por la actual dominación republicana de las Camaras del Congreso. Y desde un punto de vista estratégico, temen que el impulso para una enmienda solo irritará mas a los partidarios de las armas, lo que dificultará la aprobación de la legislación.

Según opina el Profesor de Derecho Constitucional David S. Cohen de la Kline School of Law, la Segunda Enmienda debe derogarse porque está desactualizada, es una amenaza a la libertad y un pacto suicida. Cuando se adoptó la Segunda Enmienda en 1791, no había armas remotamente como el rifle de asalto AR-15 y muchos de los avances del armamento moderno tardaron demasiado en ser inventados o popularizados.

Los defensores del derecho a poseer armas hacen girar el mismo sobre la libertad, insistiendo en que su libertad de portar armas es de suma importancia y que restringirla sería una violación de los derechos básicos.

Este punto nos conecta con las limitaciones al ejercicio de los derechos que ha sido objeto de diversas opiniones doctrinarias y jurisprudenciales.

El Profesor chileno de Derecho Constitucional Hugo Aravena sostuvo que “Los derechos fundamentales, si bien no deben ser condicionados en cuanto a su ejercicio, están sujetos a límites, explícitos o no. En palabras de José Luis Cea, estos derechos se tratan “de atributos que jamás tienen alcance absoluto, pues si lo poseyeran se convertirían en prerrogativas típicas de un déspota que obra, con rasgos ilícitos o abusivos”.

Es así que el ejercicio de los derechos fundamentales se encuentra restringido por determinadas exigencias propias de la vida en sociedad. Ello no se contrapone a la convicción de entender que el Ser Humano ha de ser el centro de toda comunidad organizada, sino, muy por el contrario, se vincula con un reforzamiento de las garantías de una existencia plena, pacífica y respetuosa por los derechos y la dignidad humana.

Esta discusión sobre el control de armas, si bien esta en plena sintonía con los sucesivos asesinatos masivos que ocurrieron en los últimos años, se remonta a los años sesenta y es bueno recorder que en este mes de Abril se cumplen 50 años del asesinato de Martin Luther King.

Vale la pena recordar lo que el Senator Thomas J. Dodd, de Connecticut sostuvo al proponer una ley de control de armas despues de la muerte de King.

Dodd y otros partidarios del control de armas esperaban que la muerte de King pudiera conducir a la aprobación de una legislación que había sido bloqueada repetidamente en el Congreso desde el asesinato de John F. Kennedy. “Espero que este brutal y sin sentido asesinato choque al Congreso para que me respalde en esta lucha para quitar las armas de las manos de asesinos y asesinos”.

Su colega del Senado Daniel Brewster, de Maryland, agregó que el asesinato de King “dramatizó brutalmente la necesidad de controles sobre las ventas de armas que conducen a la violencia”.

Paradójicamente las revueltas que se produjeron en diversos Estados de la población negra por el asesinato de MLKing, robusteció a los ‘blancos’ a reclamar su derecho a poseer armas para defenderse de la violencia ‘negra’.

La remanida historia del control de armas encontró un nuevo componente ya desde las primeras propuestas legislativas: la discriminación racial.

La tragedia de Florida dio lugar a nuevas convocatorias de leyes de control de armas. El senador demócrata Chris Murphy un defensor de imponer restricciones sobre las armas de fuego, argumentó: “Esto no sucede en ningún otro lugar, aparte de los Estados Unidos de América. Sólo sucede aquí no por coincidencia, no por mala suerte, pero como consecuencia de nuestra inacción. Somos responsables de un nivel de atrocidad masiva que ocurre en este país sin paralelo en ningún otro lado “.

Pero como ha sido verdad después de tiroteos masivos en el pasado, desde Sandy Hook Elementary School en 2012 hasta Las Vegas en 2017, las posibilidades de que el Congreso tome medidas con respecto a las armas de fuego son muy bajas.

La gran incógnita es si la “Marcha por nuestras vidas” cambiará la inercia de un Congreso que sigue observando impávido la muerte de inocentes -30,000 por año-sin tomar medidas concretas que reviertan esta locura con sobrados antecedentes históricos.

En mi artículo anterior sobre el tema señalé que una de las principales razones que explicaban esta inercia a la inacción de los políticos y legisladores era el soborno de la Asociación hacia ellos.

Según publicación de Univisión, la Asociación Nacional del Rifle ha gastado, al menos, $123 millones desde 1990 en su lucha para evitar restricciones al derecho de portar armas en Estados Unidos.
Se trata de $4.5 millones anuales en promedio, invertidos en un país que acaba de sufrir el tiroteo masivo más mortífero de su historia reciente, y que tiene más armas que habitantes: 357 millones entre 317 millones de personas, según datos oficiales del 2013.

En total, la organización proarmas le ha entregado dinero y apoyo publicitario a 319 congresistas que hoy están en el capitolio.

Algunos de los que han aceptado dinero del lobby de las armas son de origen latino, entre ellos el representante demócrata Henry Cuellar (Texas) y los republicanos de Florida Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo e leana Ros-Lehtinen.

Marco Rubio, senador republicano de Florida, recibió 3,3 millones.

Como verán los lectores, la corrupción no es un característica exclusiva de Argentina o Brasil,-por citar dos paises pioneros en esta practica- sino forma parte del folklore Americano aún a costa de miles de vidas humanas.

Que responden los politicos, legisladores y periodistas que se oponen al control de armas?: “los jóvenes disponen de armas que están en sus hogares..”; es un tema de “salud mental”; las escuelas deben tener mas seguridad; los maestros deben estar armados; los estudiantes están influenciados por Marx….”

Esta ristra de argumentos recuerdan la frase de Jean Paul Sarte “El infierno son los otros”, y está en una de sus obras de teatro, titulada “A Puerta Cerrada”. En esta obra de 1944, Sartre describe el infierno que vive el hombre contemporáneo por el tormento que le inflige la mirada de sus semejantes.

A la Asociación le molesta que la observen y se publiquen estadisticas. El negocio de las armas es muy productivo para limitarlo. No importa cuantos muertos haya por año.

Por David Rosman