Blanca Parfait, no será, de ahora en más, sólo una de las tantas personas que se recibió de profesora, licenciada y doctora en filosofía y letras en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Con su nombre y el de su marido, Adolfo Carpio, se bautizó ayer a la nueva biblioteca de más de 2.700 libros que ambos donaron para nutrir la casa de estudios de la ciudad.

Parfait dijo: “Es una biblioteca enfocada a la filosofía en su mayor parte, pero también tiene historia de las ideas y cultura general”.

“Lo único que me reservé son algunos textos de filosofía que son predilectos míos: las obras de Platón, por ejemplo. Esos, por ahora, no, además de toda la biblioteca de arte”, confesó Blanca, aunque agregó que “eso vendrá después”.

Ante la consulta sobre la decisión que tomó (su marido falleció en 1996), contó: “Surgió como un agradecimiento a la facultad donde estudiamos. Yo estudié y conocí aquí, como profesor de metafísica, a quien fue mi esposo”.

La doctora comentó que se recibió de profesora de filosofía en la UNR y luego de licenciada en la misma facultad. A ello, le sumó el doctorado en filosofía y letras que obtuvo en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

También dijo que vive en esa ciudad, pero que viene muy seguido a Rosario ya que tiene familia.

“Mi esposo siguió trabajando en la Facultad de Filosofía en la UBA y yo también; él era un apasionado de los libros. Desde chiquito quiso tener su propia biblioteca, que se inventó a los 12 años y le puso de nombre Martín Fierro”, rememoró.

Tras esa anécdota, continuó recordando a su marido: “Siempre ambicionó tener en algún lugar toda su biblioteca junta, porque al estar en dos ciudades tenía mitad de libros en una ciudad y mitad de libros en otra. Lo pudimos hacer, ya muy avanzado en el tiempo, en casa”.

Entregas

Blanca contó que no es la primera donación de libros y revistas que realiza. Sin embargo, sí lo es para la Facultad de humanidades de la UNR.

“Tenía grandes colecciones de revistas que no sabía dónde iban a ir. Un profesor que trabajaba en la Universidad de San Martín me preguntó por qué no las donaba allí, que recién se estaba formando, y arranqué a donar”, detalló Parfait.

Además de universidades, la doctora en filosofía y letras donó ejemplares a instituciones benéficas y hasta libros de primaria y secundaria a una escuela de Añatuya, en Santiago del Estero: “Siempre tengo la idea de que los libros son muy importantes”.

Con esta nueva donación, Rosario ya cuenta con uno de los pedacitos que Adolfo y Blanca desperdigaron en distintos puntos de Argentina.