Pocos días antes de su debut al frente del reality ‘Bake Off’, Paula dio una nota a la Revista GENTE en la que reveló una parte de su historia que nadie conocía y que se desencadenó en el 2000 con el divorcio de sus padres.

“Ella había dedicado toda su vida a los hijos y a la casa y de repente, se vio sola, sin una profesión, sin saber hacer nada y se deprimió. Comenzó a tener actitudes raras y debió recibir atenciones psiquiátricas”, contó con angustia la modelo. “Mis hermanos todavía eran chicos y decidieron vivir con papá. Yo estaba embarazada de Oli y me molestaba mucho con ella. Le decía que tenía que estar bien por nosotros”.

Pero el calvario recién comenzaba: “Al poco tiempo buscó alivio en el alcohol, tomaba dosis dobles de antidepresivos, mezclaba… hasta que se perdió. Un día la encontramos con la frente lastimada y supimos que había que internarla. Es la única opción para la salvación aunque haya que obligarlos”.

Paula asegura que no fue nada fácil. “Cuando nació Balta, ella había comenzado la desintoxicación, que es algo muy difícil, y no pude ir a verla… acompañar a un adicto no es fácil pero hay que dejarse ayudar. Después de un año y medio de tratamiento volvió a Lobos con mi tía Claudia, donde pasó algunos meses. Hoy vive en Cañitas, busca trabajo y nosotros recuperamos a la mamá que nos acompañaba”