La intendenta Mónica Fein pidió una audiencia con el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, en un último intento para convencer a la Casa Rosada sobre la necesidad de dar marcha atrás con el anunciado recorte de subsidios a los colectivos del interior. La jefa del Ejecutivo apuesta a que la gestión de Cambiemos revea su decisión de financiar sólo una tercera parte del aumento salarial acordado con los choferes en la paritaria de la UTA, por su fuerte impacto en los costos del sistema. Desde la Intendencia no descartaron que haya una gestión articulada con otras localidades del interior para conseguir más recursos federales para los ómnibus urbanos.
La gestión de Fein ante el gobierno de Mauricio Macri fue confirmada por la secretaria de Transporte y Movilidad, Mónica Alvarado. La funcionaria dio detalles de la movida política al responder una consulta sobre el debut del nuevo sistema de transporte.

Alvarado ratificó la vocación del municipio de implementar este año los cambios en los recorridos como se anunció a finales del año pasado. Pero aclaró que el escenario se complejizó por los cambios en las reglas de juego resueltos por el gobierno nacional.

“Está en carpeta el debut del nuevo sistema de transporte, pero hay una nueva situación que se ha hecho pública relacionada con la paritaria del sector y el no acompañamiento de la Nación, como se venía haciendo con los aumentos salariales a los choferes”, sostuvo Alvarado por La Ocho.

La titular de la Secretaría de Transporte y Movilidad aludió al contenido del acta paritaria del sector firmada semanas atrás en Buenos Aires, donde Nación se comprometió a cubrir sólo un tercio del aumento salarial a otorgar este año a los choferes de la UTA.

De hecho, esta semana, cuando se paguen los sueldos de marzo a los colectiveros, se efectivizará el primer tramo del incremento acordado y será cubierto con subsidios nacionales. Por última vez.

De allí la preocupación que reina en la Municipalidad sobre la sustentabilidad del sistema y cómo cerrar los números para garantizar las inversiones que requiere el nuevo sistema con menos aportes federales.

“La alícuota de gasoil que pagamos todos los argentinos y que se distribuye en todo el país, desde abril no acompañará los aumentos salariales de los choferes. Esto genera incertidumbre no sólo en Rosario sino en el transporte de todo el país”, amplió Alvarado.

En ese marco, contó que la intendenta Fein “ha solicitado una audiencia al ministro Dietrich para rever esta situación. Estamos convencidos de que si hay que hacer restricciones en el presupuesto nacional respecto a los subsidios, sería equitativo que se generen primero en aquellas jurisdicciones que históricamente han recibido mayores subsidios y que no impacte a todos por igual”.

Al respecto, Alvarado advirtió que del total de subsidios nacionales al transporte, “en el interior recibimos sólo el 30 por ciento. De haber restricciones deberían ser al área nacional y no recortar al interior”.

Fuentes municipales confiaron que Fein empezó a dialogar de manera informal con intendentes de otras localidades del interior para articular gestiones y un lobby del interior hacia la Casa Rosada para conseguir más recursos y así financiar los incrementos salariales a los choferes.

Esta movida política ya fue efectuada por la intendenta en otras oportunidades, cada vez que el transporte de Rosario se vio discriminado, en tiempos del kirchnerismo y ahora del macrismo, en el reparto de los fondos nacionales.

Alvarado fue más allá y mencionó que ante esta compleja coyuntura también se pidió al Ministerio de Transporte de la Nación que acelere el proceso de desembarco en Rosario de la tarjeta Sube, “para que cuanto antes miles de rosarinos puedan contar con este beneficio”.

En principio, la tarjeta federal debutará en el transporte local a fines de año, en una transición con el plástico rosarino Movi.

“El interior recibe el 30 por ciento de los subsidios nacionales al transporte. Si hay que recortar debe ser en Buenos Aires”