“No te moriste hija de puta, ahora vas a tener una bala en la cabeza”. Aún después de salir de un estado de coma provocado por las graves lesiones que pusieron en riego su vida luego de haber sido rociada con alcohol y quemada, Alicia Boniardi siguió sufriendo el hostigamiento de su ex pareja, un hombre de 57 años que finalmente fue detenido y desde ayer es juzgado en los Tribunales provinciales en el marco de un proceso oral y público. En la audiencia inaugural la Fiscalía solicitó que lo condenen a 21 años de prisión efectiva por los delitos de tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género, además de privación ilegítima de la libertad.

 

Alicia Boniardi ayer, en un alto del juicio oral y público en el que enfrenta a su ex marido.

La historia de violencia que se ventila desde ayer en la sala 1 de los Tribunales locales se remonta al 22 de febrero de 2014 y sólo se diferencia de otras similares, y con final trágico, porque la víctima pudo sobrevivir para contarlo delante de los jueces y los periodistas que la consultaron.

Noche de terror

En una sala repleta de familiares y allegados, Alicia revivió ayer lo que le ocurrió como corolario de una secuencia previa de ataques y hostigamientos que sufría desde el nacimiento de su hijo más chico.

A las 20 de aquel día de verano de hace cuatro años su pareja, el remisero Rubén G., ingresó al baño mientras ella se disponía a ducharse, le vació un recipiente de alcohol en el cuerpo y la prendió fuego. Todo dentro de la casa que compartían en Rodríguez al 4200, en la zona sur de la ciudad, y frente a la hija de ambos, que entonces sólo tenía 11 años.

Tras ello el hombre se alejó de la vivienda mientras Alicia ardía y la dejó encerrada junto a la niña. Una vecina que escuchó lo ocurrido llegó en su auxilio, pudo ponerla debajo del agua de la ducha y llamar a una ambulancia. Cuando la trasladaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez con el 20 por ciento del cuerpo le diagnosticaron quemaduras tipo AB (aquella que lesiona la epidermis y parte de la dermis) y B (produce necrosis completa de todos los elementos de la piel incluyendo epidermis y dermis, lo que da origen a la llamada escara), además de las vías aéreas muy comprometidas. Los pronósticos de sobrevida eran casi nulos.

Por la gravedad del cuadro Alicia estuvo inducida en coma entre el 22 de febrero y el 15 de marzo de 2014. Pero para sorpresa de los médicos, lentamente pudo salir de ese estado hasta que le dieron el alta.

Otra discusión

Con marcas visibles como estigmas en la piel, Alicia hizo un alto ayer en el debate y dialogó con la prensa.

“Ese día empezamos a discutir como siempre, y le dije que se retirara. Cuando escuché que agarró sus llaves le avise a mi hija que me iba a bañar. Me saqué el pantalón y la remera y en eso abrieron la puerta del baño. Yo pensé que era mi hijo de dos años. Entonces corrí la cortina y lo ví parado a él enfrente. Sobre eso sentí algo helado en el cuerpo y luego el ardor y el fuego”, describió tras recordar que ya se había separado cuatro veces de su pareja antes del ataque y que esos alejamientos se debieron siempre “a los continuos malos tratos y la violencia física y psicológica que ejercía el acusado”.

El último recuerdo de aquella noche horrible es que el agresor la empujó, la tiró al piso y llegó la vecina para auxiliarla. Luego vendría la internación, los injertos de piel, la rehabilitación física y psicológica. “No podía caminar ni hablar bien. Con ayuda de psicólogos pude volver a insertarme”, recordó con los ojos llorosos.

La víctima quedó con un ochenta por ciento de la movilidad reducida en uno de sus brazos entre otras graves secuelas. “No pude hacer más nada. Me costó mucho volver a entrar a la casa. Mi hija también sufrió mucho y le costó reponerse de todo lo que vivió”, lamentó la mujer.

Amenazada

Alicia no dejó de recordar que luego de salir del hospital sufrió una grave amenaza en la vía pública, donde se cruzó con el acusado. “Él iba acompañado de una señora, y cuando me vio se rió y me dijo: «No te moriste hija de puta, vas a tener una bala en la cabeza». En ese momento yo tenía el botón de pánico, lo presionés y me llamaron por teléfono. Entonces me indicaron que lo siguiera. Cuando entró en una carnicería de bulevar Oroño y Milán lo detuvieron. Pero a la semana ya estaba libre”, remarcó sobre la impunidad con la que se movió el acusado hasta quedar bajo detención efectiva en abril de 2016 (ver aparte).

El juicio contó con la garantía del Tribunal integrado por los jueces Juan Carlos Curto (presidente), Eleonora Verón y Facundo Becerra. En su alegato de apertura los fiscales de la Unidad de Homicidios Culposos, Mariana Prunotto y Walter Jurado, acusaron formalmente a Rubén G. por el delito de tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género, en concurso real con privación ilegítima de la libertad, y solicitaron 21 años de prisión efectiva para el remisero Rubén G.

Tras el alegato de los fiscales Prunotto y Jurado y de la defensora oficial del acusado, ayer declararon la vecina que rescató a Alicia de las llamas y un médico especialista que exhibió fotos de las heridas que sufrió la mujer.

El profesional desgranó un informe donde consta que las graves quemaduras sufridas por Alicia fueron provocadas por “un tercero en cuestión”, y que algunas lesiones tenían características “defensivas”. También habló del serio riesgo de muerte que atravesó la paciente e indicó que se pudo advertir que existió un “vaciamiento previo” del recipiente con el contenido (alcohol) sobre el cuerpo de la mujer.

En tanto, la defensora Adriana Lucero, del Servicio Público de la Defensa Penal (Spdp) proclamó la inocencia de su asistido y solicitó la libertad por absolución.

El juicio continuará hoy con la declaración de los testigos del procedimiento en el que se apresó al acusado, y el informe de la declaración en Cámara Gesell de la hija de la Alicia, que fue la única testigo del ataque.

Los debates continuarán hasta el martes 12 de abril, cuando se expondrán los alegatos finales antes de que el Tribunal dicte su veredicto.