2018-03-23 silbersteian
Ministro Ricardo Silberstein

icardo Silberstein pidió diferenciar el sistema de justicia federal que rige en el país, con el de Comodoro Py -donde está el fuero federal penal de CABA- y con el Poder Judicial de cada una de las provincias para hablar de justicia. Hoy ministro de Justicia y Derechos Humanos en el gabinete de Miguel Lifschitz, antes fue decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, directivo durante varios períodos en el Colegio de Abogados de Rosario, con amplia experiencia en el mundo judicial, instó a diferenciar entre los sistemas.

-¿ Qué impresión tiene como ciudadano cuando la justicia está en la tapa de todos los diarios, todos los días?

– La comunicación que hace que el periodismo está constreñida a simplificar las noticias porque si tiene que explicar que una cosa son los jueces federales de Comodoro Py de la ciudad de Buenos Aires, otro los jueces federales del interior y otra cosa son los jueces de cada provincia, el lector se va de la noticia. Lo que es tapa hoy y el gran cuestionamiento es la justicia federal de Comodoro Py. Allí se observa uno de los temas más delicados porque el Poder Judicial se ha transformado en un campo de lucha política partidaria. La política partidaria va a tratar de colonizar el Poder Judicial. Así no tendrá nunca jueces imparciales, sino jueces que responden a una u otra fracción. Es preocupante esta visión de lo que pasa en Comodoro Py donde se ve lucha política y una fisura ideológica entre jueces que tienen una posición impregnada de agnosticismo punitivo, dudan del derecho penal y llevan al extremo a determinadas concepciones aún con pruebas donde cualquier persona hubiera condenado, para ellos son insuficientes; o tienen el criterio de que la prisión preventiva no corre hasta no tener fallo firme de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entonces el acusado pasa de 15 a 20 años en libertad. Se llega a situaciones que generan zozobra en la sociedad. Por otra lado, jueces que son enormemente críticos de esas posiciones. Hoy en Comodoro Py hay una brecha donde el gobierno anterior colonizó fiscales y generó un campo de lucha partidaria; jueces que meten presos, jueces que largan; ídem los fiscales. La sociedad queda anodadada y hay sospechas de fisura ideológica dentro del Poder Judicial. Se hace todo lo posible para destruir al Poder Judicial.

Por otra lado, la justicia federal del interior que es un Poder Judicial inexistente. La justicia federal en el interior no existe. Santa Fe tiene seis juzgados federales con mil kilómetros de costa para juzgar delitos aduaneros, fiscales, narcotráfico, lavado de dinero, trata. Esto no es del gobierno actual, esto viene desde la batalla de Pavón en adelante donde el interior fue derrotado. Cuando me hablan de cambiar el Código Procesal Penal federal, o el civil, les advierto que antes de cambiar los códigos nombremos jueces, de qué vale tener códigos de procedimientos si no tenemos jueces.

En cuanto a la justicia provincial, varía según las provincias. En Santa Fe, más allá de divergencias, tenemos una estructura judicial donde no se ve ese campo de lucha política partidaria, no se ven grandes escándalos de corrupción y de robo; no se ven jueces enriquecidos ni que estacionan una Ferrari en la puerta de tribunales. Tenemos un Poder Judicial, que hay que modernizar, llevarlo al siglo XXI pero sin la debilidad de la justicia federal del interior o el caos de Comodoro Py.

– Se discute la posible reforma constitucional. Desde su cartera, ¿qué debería incluir?

– Hay varios temas que son centrales. Primero, darle carácter constitucional al Consejo de la Magistratura. Hoy funciona por decreto, por autolimitación del Poder Ejecutivo pero cualquier otro gobernador lo puede derogar. La gente se olvidó, pero el Consejo fue una creación de la época de Víctor Reviglio por los gravísimos problemas que hubo con el gobierno anterior de José María Vernet en la designación de jueces. La etapa de Reviglio fue la de mayor cantidad de jurys en la historia institucional de Santa Fe, se echaron varios jueces designados en la etapa anterior de Vernet. Quizás el primer Consejo de la Magistratura de la Argentina sale en Santa Fe con motivo de los gravísimos problemas que llegamos a tener, hubo jueces condenados por ser piratas del asfalto. Ahora se lo ve al Consejo como un órgano incorporado al sistema pero fue sufriendo distintas evoluciones con los sucesivos retoques de los distintos gobernadores. El actual es el fruto de la experiencia de todos los anteriores, no es que nosotros seamos más inteligentes. Fue un logro de la democracia que comenzó con un partido y sigue con otros. Por eso hay que darle estabilidad al sistema de designar jueces, cómo se lo integra. Debemos asegurar que no se vuelva atrás para no volver a esa experiencia de echar 30 jueces.

Otro tema no menor es el sistema de remoción de jueces que hoy está armando de tal manera que los propios jueces tienen preeminencia. No es razonable que el mismo poder sea el que se controle asimismo. En los últimos 15 años hemos tenido muy pocos jurys de enjuiciamiento y no es que todos los jueces hayan actuado bien. Tenemos un buen Poder Judicial, pero no puede ser que sean todos buenos como tampoco lo son en el Ejecutivo o en Legislatura. Daría la sensación que sería más transparente dándolo participación a los otros poderes en el control.

Otro tema no menor es el tope de edad de los jueces, hoy en Santa Fe es 65 años. Me da la impresión que es una edad demasiado acotada, se tiende a hablar de una edad mayor en el Poder Judicial. Otro tema es qué rol le vamos a dar al Ministerio Publico de la Acusación, ¿dependerá de la Corte?, ¿del Ejecutivo? como en Estados Unidos, o como órgano extrapoder independiente de los otros poderes. Tenemos un sistema acusatorio pero no tenemos del todo claro el régimen del MPA. Son todos temas de gran impacto.

Si se quiere destruir el Poder Judicial, hay que hacerlo un campo de batalla de la política partidaria”, Ricardo Silberstein, ministro de Justicia y Derechos Humanos.

Memoria

Silberstein insiste mucho sobre los primeros años del regreso a la democracia, el escándalo en la designación de jueces, los jurys y la llegada del Consejo de la Magistratura en la etapa de Víctor Reviglio. Hoy señala que el órgano aprovechó la experiencia anterior. “Acotamos el sistema recursivo; cambiamos el perfil de juez que antes era más académico y parecía que se iba a nombrar profesor titular de una cátedra y no alguien que debía ser magistrado. Estamos hoy terminando los concursos en tres o cuatro meses”, valoró.