Tacos, autobronceante, brillos, grandes vestidos y un sinfín de coronaciones mundiales recubren de victorias a Miss Venezuela. Era, para muchos, el último bastión de gloria para el país cuyo destino hoy conduce Nicolás Maduro. Un certamen que se convirtió en sello de exportación para una sociedad que prepara a sus mujeres, desde muy pequeñas, para alcanzar el tan deseado reinado. Pero así como la alegría caribeña se tiñó de opacidad y desesperanza con la creciente crisis humanitaria que vive el país, también lo hizo el concurso que está en el centro de la polémica por graves denuncias de corrupción, ligadas a quien fue su referente más conocido: Osmel Sousa.

Las acusaciones más graves vinculan al llamado “Zar de la Belleza” con una presunta red de prostitución. Según dichos de ex participantes, Sousa habría sido un nexo entre las aspirantes y empresarios (algunos, estrechamente vinculados al poder político). De esta manera, éstos hombres del poder funcionarían como patrocinadores de la carrera por las coronas a cambio de sexo.

Según consigna el diario El País en la nota “Sexo, trata de mujeres y corrupción en Miss Venezuela”, Patricia Velasquez, ex ganadora del certamen, fue la encargada de patear el avispero tiempo atrás, aunque con poca repercusión. La ex modelo y candidata en 1989 confesó algunas de sus vivencias más íntimas en su libro Sin tacones, sin reservas, publicado en 2015. “Tuve que empezar a prostituirme”, dijo. Además, reveló que el hombre que la “patrocinaba” la habría ayudado a acceder a un departamento y a las cirugías que requería la exigida carrera de Miss.

Tiempo después, una serie de denuncias parece revelar un entramado más grande y oscuro que involucraría a la más alta autoridad del certamen con la “gestión” del contacto entre los posibles patrocinadores y las concursantes. La representante de Miss Venezuela en el certamen de Miss Universo de 2014, Migbelis Castellanos, acusó a Sousa de haberle pedido que buscara un empresario dispuesto a costear los gastos de su postulación a cambio de sexo. En una entrevista con Telemundo, aseguró que Sousa le preguntó antes de viajar a Miss Universo: “¿Tú no tienes a alguien que pague?”.

Pero Castellanos no es la única Miss Venezuela que disparó contra las más altas esferas de la institución. También lo hizo Vivian Sleiman quien contó que mientras era participante -tenía solo 20 años-, los organizadores acordaron un encuentro con un patrocinador. “Quizás las que están en ese medio no se animen a denunciarlo, pero he escuchado de una red de prostitución como tal”.

En el mismo programa de Telemundo en el que Castellanos apuntó contra Sousa, Alicia Machado, una de las Miss Venezuela más reconocidas, se diferenció destacando que tiene una buena relación con el exgerente de la organización. Sin embargo, vinculó a la política de las más altas esferas con situaciones de acoso. “Una de las razones por las que abandoné el país en el año 2000 fue porque tenía a uno de los hijos del innombrable -el expresidente Hugo Chávez- constantemente llamándome, invitándome. Estaba constantemente detrás mío. Por eso, me regresé a México a trabajar”. Entre lágrimas, Machado expresó: “Me duele ver cómo quizás nuestra última gran gloria que tiene Venezuela, que es esta escuela de mujeres y esta escuela de señoritas se vea contaminada de este cáncer ‘revolucionario’ que tiene Venezuela”.

Daniel Sarcos, conductor de Un nuevo día, el ciclo de Telemundo en el que dieron sus declaraciones Castellanos y Machado, fue conductor durante varios años del evento de Miss Venezuela y, si bien dijo no haber percibido nada extraño en su paso por la organización, apuntó: “Lo que ustedes están viendo es de qué se trata la descomposición moral de un país. Quiero que sepan que esto pasa en cualquier calle de Venezuela. Porque esto es lo que se ve, pero lo que no se ve es aún peor”.

Osmel Sousa renunció en febrero a la gerencia de la organización Miss Venezuela y su salida no dejó de despertar sospechas. Con respecto a las acusaciones que pesan sobre él, en una entrevista reciente, declaró: “Presentar a personas de alto nivel y de alto rango es una cosa muy peligrosa […] De las 200 misses que yo he tenido, ninguna pudo salir a hablar de este tipo de tonterías. Tenemos 60 finalistas entre Miss Mundo y Miss Universo y mucha gente quiere echarle lodo a una labor muy bonita que hemos hecho. Yo soy católico practicante y mariano, incapaz de estar mandando a mujeres a hablar con hombres”.

Los derechos de Miss Venezuela pertenecen al grupo Cisneros. El mes pasado, una serie de acusaciones cruzadas entre exparticipantes del certamen y los crecientes escándalos vinculando a Osmel Sousa hicieron que el grupo Cisneros emitiera varios comunicados dando a conocer su plan de reforzar los controles internos. “Los venezolanos pueden estar seguros que la Organización no dudará en tomar las medidas que resulten necesarias para asegurar que dentro, y durante las actividades que le son propias, no se cometan actos contrarios a las normas, valores y principios morales y éticos. En la Organización Miss Venezuela, refrendamos nuestro compromiso con la ética, los derechos y empoderamiento de nuestras Misses, como un símbolo de la fuerza de la mujer venezolana”, dice uno de los más recientes.

No solo Sousa ha sido señalado en este mar de acusaciones. También han sido fuertemente cuestionadas algunas exparticipantes, acusadas de haberse relacionado con altos funcionarios para obtener beneficios. “El más ruidoso, y el que ha provocado el hervidero, es la relación de Claudia Suárez, primera finalista de Miss Venezuela en 2006, con el magnate Diego Salazar, arrestado por la trama de la Banca Privada de Andorra que ha servido para el desfalco de 2.000 millones de dólares de Petróleos de Venezuela”, consigna El País. Según la investigación que publicó el 20 de enero pasado el mismo diario, Suárez “fue el señuelo para depositar más de un millón de dólares en las arcas del paraíso fiscal”.

En las últimas décadas, Venezuela se alzó con más de 200 coronas en concursos internacionales y Miss Venezuela ha sido uno de los eventos televisivos de mayor éxito en la historia de ese país. ¿Será que esta esta ola de escándalos y denuncias marcará el ocaso para la meca de las reinas?