El Senado podría seguir los pasos de Diputados sobre los controvertidos canjes de pasajes por plata. En la Cámara alta se analiza la posibilidad de que todos los legisladores reciban una suma fija por este concepto y que además ya no puedan cambiar por dinero los tickets no usados.

Esta posibilidad surge a partir de las declaraciones del presidente Mauricio Macri, que pidió terminar con esta metodología y que, si no les alcanza el sueldo, que pidan aumentos. En el caso del Senado los legisladores que no usen los pasajes asignados pueden aumentar hasta unos $ 70 mil mensuales a su sueldo, que promedia los $ 120 mil.

Las autoridades del Senado argumentan que este sistema se traduciría en una mayor transparencia en los gastos de la Cámara. Además sería además una señal de “austeridad” en el gasto de la política, como lo planteó el propio Macri, con algunas medidas de “ajuste” en el costo de la función pública.

De implementarse el programa no se aplicará directamente sino que requerirá de negociaciones con la oposición. Ya se habló del tema en el despacho del presidente provisional del Senado, el macrista Federico Pinedo, y esta semana volverá a tratarse.

La propuesta consistiría en la asignación de un monto fijo de movilidad para los 72 senadores, que vencería en un mes y que no podría canjearse por plata. El plan se diferencia del que se impulsa en Diputados, donde le quitarían los beneficios solo a los representantes por la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires (95 de 257 legisladores).

Cada senador que no use sus pasajes puede obtener a cambio $ 3.440 por tramo y, si no hace uso de ninguno de ellos, puede engrosar su sueldo en hasta $ 68.800 adicionales, incorporados a un sueldo promedio de $ 120 mil.

En el caso de la Cámara baja los diputados que no usan los pasajes que les asignan reciben $ 1.350 por cada uno de ellos, lo que puede representarles un extra de hasta $ 40 mil mensuales, que se suman a un salario de $ 95 mil.

El 80% de los diputados que hacen esta práctica son representantes por la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires. En el caso de que se eliminara totalmente este beneficio el ahorro sería de $ 20 millones.