El Papa imparte la Bendición "Urbi et Orbi" ( a la ciudad y al mundo)

El papa Francisco pronunció su tradicional mensaje “Urbi et Orbi”, luego de oficiar la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro en el Vaticano. Entre sus pedidos dijo que “suplica” por la situación de Venezuela, por la dura situación que atraviesa el país por el régimen del chavista Nicolás Maduro. Además recordó que la población de Siria está “extenuada por la guerra que no tiene fin” y reclamó a la comunidad internacional que “inmediatamente ponga fin al exterminio que se está llevando a cabo” en ese país.

Al dar su bendición de Pascua reclamó por el fin de la “crisis política y humanitaria que oprime al pueblo venezolano”. “Suplicamos frutos de consolación para el pueblo venezolano, el cual, como han escrito sus Pastores, vive en una especie de tierra extranjera en su propio país”, afirmó. Además lanzó un llamado por la paz para la “amada y martirizada Siria” y pidió por la “reconciliación en Tierra Santa”. “Hoy, nosotros pedimos frutos de paz para el mundo entero, comenzando por la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no tiene fin”, dijo desde el balcón central de la Basílica de San Pedro al dar el tradicional mensaje “Urbi et Orbi” (“A Roma y el mundo”).

Frente a unos 40.000 fieles que colmaron la Plaza San Pedro en el último día de celebraciones por la Pascua, Francisco incluyó en sus pedidos a los enfrentamientos en la Franja de Gaza entre sus pedidos. “Invocamos frutos de reconciliación para Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos”, pidió, luego del asesinato de 16 palestinos por el Ejército israelí en las últimas horas.

También reclamó paz “para Yemen y para todo el Oriente Próximo, para que el diálogo y el respeto mutuo prevalezcan sobre las divisiones y laviolencia. Que nuestros hermanos en Cristo, que sufren frecuentemente abusos y persecuciones,puedan ser testigos luminosos del Resucitado y de la victoria del bien sobre el mal”, reclamó.

Su oración incluyó también un pedido “para que, por la fuerza de la resurrección del Señor Jesús, encuentre la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria”. Luego de haber celebrado en la Basílica vaticana la Misa de Pascua, Francisco pidió por “los niños que, a causa de las guerras y el hambre, crecen sin esperanza, carentes de educación y de asistencia sanitaria”. “Y también para los ancianos desechados por la cultura egoísta, que descarta a quien no es productivo”, agregó.

“Nuestro Dios es el Dios de las sorpresas”

En la previa el Sumo Pontífice habló del anuncio de la resurrección que, dijo, “desde los primeros tiempos de los cristianos iba de boca en boca. Era el saludo: ¡Cristo ha resucitado!”, afirmó ante miles de fieles, en una celebración que tuvo un fuerte operativo de seguridad. “Los anuncios de Dios son siempre sorpresas, nuestro Dios es el Dios de las sorpresas. Y así, desde el inicio de la historia de la salvación, de nuestro padre Abraham, te sorprende”.

Se trata del día festivo más importante en el calendario cristiano. La plaza de San Pedro estuvo decorada con más de 50.000 flores y y plantas holandesas, regalos de los católicos de ese país. Antes empezó las festividades pascuales con un tuit a su grey mundial: “Nuestra fe nace en la mañana de Pascua: ¡Jesús está vivo! La experiencia está en el corazón del mensaje cristiano”.

“La sorpresa es eso que te conmueve el corazón, que te toca allí donde no te lo esperas. Por decirlo un poco con el lenguaje de los jóvenes, la sorpresa es un ‘golpe bajo’ porque no lo esperas”, dijo. “Las sorpresas de Dios nos ponen en camino rápidamente, sin esperar. Y así corren, para ver… y Pedro y Juan corren. Los pastores en la noche de Navidad corren….”, consideró.

El Papa dijo que “es importante caminar, correr, para ver esa sorpresa, ese anuncio. También hoy sucede en nuestros barrios, en los pueblos, cuando pasa algo extraordinario la gente corre a ver”, afirmó, en esta línea. “Las sorpresas, las buenas noticias, se dan siempre así: de prisa. En el Evangelio hay uno que se toma un poco de tiempo, no quiere arriesgarse, pero el Señor es bueno, lo espera con amor: es Tomás”, dijo.

“¿Y yo qué?”, preguntó Francisco. “¿Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de ir deprisa, o siempre estoy con esa cancioncita ‘mañana veré, mañana, mañana…?”. ¿Qué me dice a mí la sorpresa?”, llamó a reflexionar. “Juan y Pedro fueron corriendo al sepulcro. Juan, dice el Evangelio, creyó. También Pedro creyó, pero a su modo, con la fe mezclada un poco con el cargo de conciencia de haber renegado del Señor”, dijo. “Y yo hoy, en esta Pascua de 2018, ¿yo qué?, ¿tú qué?, ¿yo qué?”, indicó.

En la celebración hubo fuertes medidas de seguridad, como la verificación de bolsos y el uso de detectores de metales a todos los que entraran a la plaza. La avenida Via Conciliazione, que conduce al Vaticano, así como las calles adyacentes, fueron cerradas al tráfico.