Cuarenta y ocho clubes de fútbol-campo afiliados, 34 de futsal, y otros tantos de fútbol femenino, la convierten en un ejemplo de gestión y crecimiento.

Hoy se cumplen 113 años de la fundación de la Liga Rosarina, antecesora de la Asociación.Hoy se cumplen 113 años de la fundación de la Liga Rosarina, antecesora de la Asociación.

El fútbol en las ciudades más grandes de nuestro país nació allá por finales del Siglo XIX. Tanto en Buenos Aires como en Rosario este maravilloso deporte empezó a conocerse de la mano de los inmigrantes ingleses, que habían arribado a la Argentina, entre otras cosas, para la instalación de vías férreas. La aceptación fue inmediata y el furor que se generó en torno a la pelota hizo que en cada esquina, en cada espacio verde, en cada barrio, proliferara un grupo de amigos pateando de un lado para el otro ese escurridizo adminículo redondo.

Así nacerían los “clubes”, que en un principio no eran otra cosa que “equipos”. Luego, por la gran cantidad de adeptos se formarían las distintas categorías. En un abrir y cerrar de ojos aparecían en la ciudad Atlético del Rosario, Rosario Central, Newell’s Old Boys, Gimnasia y Esgrima (por entonces conocido como Argentino), Tiro Federal, Central Córdoba, Provincial y Sparta, entre los más añosos. Con tantas instituciones desperdigadas queriendo medir fuerzas entre sí, surgió prontamente la necesidad de una organización que las ordenara y contuviera.

Por tal motivo, en 1905, se fundó la Liga Rosarina de Fútbol, antecedente inequívoco de lo que hoy se conoce como Asociación Rosarina de Fútbol. La más antigua del interior del país, sólo antecedida por la AFA, Asociación que en Capital Federal tampoco nacería con su actual denominación. Lo cierto es que la Casa Madre del fútbol nuestro tuvo en su Acta fundacional sólo a cuatro clubes (Newell’s, Central, Atlético del Rosario y Gimnasia y Esgrima), y en su tercera reunión ya había sumado a otras dos entidades (Central Córdoba y Provincial).

De ahí en más el crecimiento fue incesante y contínuo. Los equipos rosarinos ganaron torneos internacionales como la Copa de Competencia y la Beccar Varela (de la cual participaban los dos grandes de Uruguay), y los Seleccionados de la Liga se medían de igual a igual con sus pares de Buenos Aires, Montevideo, y numerosos clubes de Europa que llegaban de gira al país (y siempre querían visitar Rosario porque conocían del renombre y la jerarquía de nuestros jugadores).

Hasta en las más importantes publicaciones de deportes porteñas se hablaba del “estilo rosarino” para hablar de los talentosos cracks surgidos de estas tierras. Gabino Sosa, Zenon y Octavio Díaz, Ernesto Celli, Julio Libonatti (el primer jugador argentino contratado por un club de Europa, nada menos que la Juventus), Vicente de la Mata, el chueco Enrique García, Ángel Perucca, Reinaldo Martino, René Pontoni, Waldino Aguirre y Federico Sacchi, son algunos pocos nombres de la inmensa cantidad de futbolistas que nutrió a los clubes de Buenos Aires y brilló en las canchas de todo el país en las primeras décadas del Siglo XX.

Más tarde llegaría una mayor federalización a la hora de armar los Seleccionados Nacionales y así nuestra Liga se convirtió en la mayor proveedora del equipo albiceleste. En la última Copa del Mundo por ejemplo, nada menos que siete jugadores formados aquí integraron el plantel de 23: Lionel Messi, Ángel Di María, Ezequiel Lavezzi, Javier Mascherano, Ezequiel Garay, Maximiliano Rodríguez y Martín Demichelis. Hoy, cuatro años después, algunos ya no están pero la cantera siguió dando sus frutos, y en la elite del fútbol mundial hay otros rosarinos, como Ever Banega, Giovani Lo Celso, Nahuel Guzmán, Ángel Correa, Franco Cervi y Nahuel Leiva entre otros.

En lo estrictamente institucional la Liga, hoy por hoy, es un ejemplo de funcionamiento y el espejo en el que se miran sus pares. La Asociación Rosarina tiene más de 80 clubes afiliados, practica cada vez más disciplinas (el año pasado se sumaron futsal femenino, fútbol de campo femenino, y fútbol playa), y un alto grado de seguridad en el desarrollo de sus torneos. Pese a los agitados tiempos que corren, el porcentual de actos de indisciplina en nuestras canchas es sumamente escaso. Esto se ha conseguido a partir de un arduo trabajo de concientización en los clubes, y han colaborado y mucho en ello, cada uno de los delegados y directivos de las instituciones.

En síntesis, la Rosarina es sin dudas marca registrada, y bajo la gestión de su actual Presidente, el Sr Mario Giammaria, se ha posicionado en un meritorio lugar no sólo a nivel nacional, sino también internacional, ya que es reconocida por sus participaciones en torneos en el exterior. Posee una excelente cobertura médica y de emergencias, posee un seguro solvente que la acompaña ante cualquier imponderable, una Sede que es patrimonio histórico de la ciudad, y un personal eficiente que trabaja codo a codo con sus directivos para que la logística de organizar más de 400 partidos por fin de semana sea posible.

Por esto, y mucho más, felicitaciones Asociación Rosarina de Fútbol por estar más vigente y próspera que nunca. ¡Felices 113 años!