Una asamblea caliente se llevó a cabo en Rosario, en el estadio cubierto de Newell’s, donde alrededor de 2.000 socios de la Lepra se dieron cita para discutir el presente y futuro del club. Sin el presidente Eduardo Bermúdez, el gran ausente, Rafael Bielsa tomó protagonismo para la oposición y rechazó el balance y la memoria. 110 policías protagonizan una noche de alta tensión

“Apoyo el rechazo del balance. No quiero ser candidato; quiero ser hincha del club que amo” , declaró el ex funcionario y hermano del entrenador, uno de los oradores más esperados en la Asamblea.

En octubre pasado, un grupo de violentos impidió el desarrollo de la asamblea que debía votar la memoria y balance del período 2016-2017. Sin socios, el oficialismo lo dio por aprobado, pero luego la Justicia dio por nulo todo el acto.

La oposición argumentó que el balance carece de documentos respaldatorios y los dirigentes contraatacaron con una amenaza pública: según ellos, un rechazo significaría la pérdida de la licencia para competir en la Superliga y el descenso de categoría.

De todas maneras, quienes rechazaron el balance no abonan la teoría de la expulsión de la Superliga: indican que reglamentariamente es posible volver a votar el balance antes de octubre de este año.

Así, con ánimos caldeados y muchos interrogantes, la reunión se desarrolló con fuertes controles y medidas de seguridad.