La campaña electoral del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva parece no tener paz. Durante su gira por el sur de Brasil, balearon dos de los tres micros que integraban su caravana. Las autoridades confirmaron que no hubo heridos. El equipo de prensa del ex mandatario aseveró que los agresores también tiraron piedras y huevos.

El incidente fue durante su viaje entre las ciudades de Quedas do Iguazú y Laranjeiras do Sul, en el estado de Paraná. Los vehículos no estaban custodiados por la policía.

“La caravana está siendo perseguida por grupos fascistas, ya nos tiraron piedras, huevos y hoy disparos”, informó el equipo de prensa de Lula en su cuenta de Twitter.

Por su parte, Lula expuso en las redes: “Si me quieren derrotar, es simple: me enfrenten en las urnas y ganen de mí. Yo aceptaré como siempre lo hice. Ellos no aceptan, porque no saben gobernar para el pueblo”

La policía militar de Paraná, estado gobernado por Beto Richa (aliado del presidente Michel Temer), anunció que abrió una investigación y ordenó pericias en los micros baleados.

Durante la gira, iniciada el pasado 19 de marzo, el ex mandatario también había recorrido Río Grande do Sul y Santa Catarina. “Nunca vi algo tan salvaje como estamos viendo ahora, de un grupo de personas que esperan en las rotondas con palos, piedras, bombas de estruendo para intentar evitar que nuestra caravana llegue a su destino”, aseguró Lula.

La campaña del líder del PT también enfrenta la presión de la Justicia, ya que el ex presidente cada vez tiene menos recursos para esquivar la cárcel. En el marco de la causa que lo apunta por corrupción pasiva y lavado de dinero en el Lava Jato, el tribunal de segunda instancia TRF-4 de Porto Alegre le aumentó la condena a 12 años y un mes de prisión.

Según la sentencia, Lula había aceptado de la empresa constructora OAS un soborno de 3,7 millones de reales (algo más de 1,1 millones de dólares) en forma de un departamento de tres pisos y de costosas reformas efectuadas en la vivienda ubicada en el último piso del condominio Solaris, en Guarujá.