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El Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe dio a conocer un trabajo en el que analiza el comportamiento de la inflación en el período 2007-2017; los factores que contribuyen al fenómeno inflacionario y las principales políticas con las que se ha buscado ponerle un freno. A continuación una síntesis:

– La inflación durante el 2017 se ubicó en un 24,7%, el menor registro desde el 2011. En el primer año completo del actual gobierno (2016) se observó la máxima suba generalizada de precios del periodo bajo análisis, de 40,7%.

– Los objetivos de inflación fijados por el Gobierno Nacional y el Banco Central fueron superados ampliamente por los valores reales. La meta para 2016 fue de entre 20% y 25% y para 2017 se ubicaba entre 12% y 17%. En 2018, la meta original era de entre 8% y 12%, elevada al 15% en diciembre de 2017.

– En 2015, más de la mitad de la inflación se explica por las divisiones Alimentos y bebidas no alcohólicas, Prendas de vestir y calzado, Equipamiento y mantenimiento del hogar, Salud y Recreación y cultura. En conjunto, estos ítems aportaron 15,3 puntos porcentuales del 26,9% total.

– En la inflación acumulada de 2016 y 2017, los componentes que más aportaron al nivel general están relacionados con los servicios públicos y segmentos altamente regulados. El ítem Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles explica un cuarto de la inflación total del periodo, siendo más del doble de lo que aportaba en el año previo.

– En los primeros meses de 2016 el Banco Central llevó a cabo una rígida política monetaria contractiva para combatir la inflación. Esta se fue relajando luego de la mitad de ese año, a medida que se observaban disminuciones en las tasas interanuales de inflación.

– Las expectativas inflacionarias relevadas por UTDT y por el relevamiento que realiza la autoridad monetaria siempre se ubicaron por sobre las metas de inflación fijadas en el programa de política.

– Otras políticas puntuales llevadas a cabo por el Gobierno Nacional complicaron los objetivos de desinflación. Entre ellas, la liberalización del tipo de cambio que resultó en fuertes depreciaciones del peso, con su consecuencia en la suba de precios; y la reducción progresiva de los subsidios que provocó súbitos aumentos en servicios públicos y transporte.

– El programa de política monetaria para frenar el fenómeno inflacionario se vio perjudicado en un contexto de amplio reordenamiento de precios relativos y de déficit fiscal estructural.