El fiscal de Cámara Germán Moldes, siempre alineado con el gobierno de Cambiemos, realizó ayer una movida artificiosa apelando la decisión del juez Daniel Rafecas y de la Sala I de la Cámara Federal que resolvieron que el Memorándum de Entendimiento con Qatar fue “apenas una conversación bilateral”, “no vinculante” y que por lo tanto no constituyó ningún acto judiciable. Moldes quiso justificar su persecución contra Cristina Fernández de Kirchner y el ex canciller Héctor Timerman señalando que él apela el cierre de la investigación de cualquier Memorándum, “no importa que el denunciado se llame Juan, Pedro, Mauricio o Cristina”. De esa manera, Moldes se quiso exhibir como ecuánime, pero la realidad es que se trata de uno de los alfiles de la Casa Rosada en Comodoro Py. El funcionario era uno de los que aspiraba a reemplazar a Alejandra Gils Carbó en la Procuración, pero Mauricio Macri, al menos por ahora, miró para otro lado.

Tanto Rafecas como los camaristas Jorge Ballestero y Leopoldo Bruglia hicieron la misma descripción del memorándum de entendimiento con Qatar.

Se trató de un texto firmado entre la delegación argentina, encabezada por Gabriela Michetti y el titular del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, por un lado, y el representante del Qatar Investiment Authority, el sheik Abdullah bin Mohammed bin Saud Al Thani, por el otro.

En la previa hubo reuniones entre el Emir de Qatar y el presidente Macri y apareció como un extraño operador el ex tenista Gastón “El Gato” Gaudio.

En el texto se habla de que se tomarían mil millones de dólares del FGS para invertir en obras de infraestructura. Se conformaría una sociedad de ambas partes de manera offshore, o sea en un país que no fuera la Argentina ni Qatar, y desde allí se invertirían los mil millones y otro dinero no especificado puesto por los qataríes.

Después de coincidir en esta descripción, los magistrados también estuvieron de acuerdo en las razones por las que ese Memorándum no tenía ningún efecto jurídico. En otras palabras, que fue puro humo.

“Es un diálogo entre las dos partes, sujeto a aprobación, al debido proceso, al due diligence (o sea a un análisis de la operación) y al respeto de las normas comerciales, legales, impositivas, regulatorias y de cumplimiento de cada país”.

“El texto menciona condiciones no vinculantes”.
“No se contrajo ninguna obligación financiera”.
“No exhibe ninguna conducta capaz de suscitar la actuación del sistema penal”.
“No tiene relevancia penal”.
“Las cláusulas son meramente intencionales”.
“Es sólo una conversación bilateral”.
De hecho, no se concretó ninguna operación, no hubo ningún acuerdo posterior ni se puso en marcha propuesta alguna.

Es difícil saber qué hubiera ocurrido de no existir una reacción en el país y distintas denuncias, pero en lo concreto no se hizo nada ni se movió un dólar de un lugar a otro. Fue parte de la lluvia de inversiones que nunca llegaron. En el caso del Memorándum de Entendimiento con Irán, hubo realmente una intención de llegar a un acuerdo con el país persa para ver si se podía finalmente tomar declaración a los sospechosos por el atentado con la AMIA. Pero, como también señaló en su momento Rafecas, aquel tratado tampoco constituyó delito alguno porque Irán no lo ratificó y nunca entró en vigencia. Luego, la Justicia argentina lo declaró inconstitucional, de manera que eso también confirmó que nunca se pondría en marcha.

Para justificar su ofensiva contra los funcionarios del gobierno anterior por el tratado con Irán, Moldes se lanzó a apelar también el memorándum de Qatar. “Desde hace mucho tiempo –escribió el fiscal– vengo sosteniendo invariablemente que una denuncia que acredite los mínimos márgenes de seriedad y verosímiles no puede ser cerrada caprichosamente, tal como lo ha hecho una vez más el juez Rafecas, sin abrir siquiera liminarmente un arco de diligencias de investigación que permita circunscribir al menos la etapa de conocimiento del hecho que es materia de examen. No puedo hoy borrar con el codo lo que entonces escribir con la mano. Una denuncia como esta debe ser investigada.” O sea que para mantener su acusación por el Memorándum de Irán, apela el referido a Qatar.

Habrá que ver lo que resuelve la Casación pero todo indica que, como Rafecas, Ballestero y Bruglia, dirá que –pese al marketing–, el tratado con Qatar fue sólo una conversación.