La mayoría de los infractores son motociclistas que no usaron el casco.

En lo que va de este 2018, más de 1.200 infractores de tránsito realizaron talleres de concientización en la Dirección General de Tránsito, casi el doble de los que lo hicieron en todo el año pasado. La ausencia de casco es la principal falta cometida. Cada taller es cerrado por Felipe Caruso, el papá de Daniela, una de las dos chicas atropelladas por Sebastián Pira.

De acuerdo a fuentes oficiales, en lo que va de año ya realizaron la sensibilización 1.243 personas, quienes pasaron por los cursos que se dictan en la sede de la Dirección General de Tránsito los martes y jueves a la mañana con una duración de dos horas y media. En 2017 fueron 6.237, mientras que en 2016 fueron 5.060 conductores. “La tendencia ascendente se relaciona al incremento de las tareas preventivas efectuadas por el área en materia de seguridad vial”, señaló al respecto el secretario Guillermo Turrin.

La ordenanza 8.014 establece que un conductor que cometió una infracción de tránsito debe participar de los talleres de concientización municipal para poder retirar su vehículo remitido del corralón municipal. “Esta instancia de educación vial forma parte de la sanción impuesta por el juez de Faltas ante la comisión de una infracción, además de la sanción económica y desde la Municipalidad de Rosario consideramos vital esta oportunidad de promover entre personas infractoras conocimientos teóricos sobre normas de tránsito así como también sensibilizarlas sobre el valor de una conducción ordenada”, sostuvo por su parte el director de Tránsito municipal, Gustavo Adda.

Los talleres que brinda la Municipalidad de Rosario tienen como objetivo crear conciencia vial en los conductores. Para ello, inspectores de la repartición desarrollan, en primer lugar, conocimientos teóricos sobre las normativas que deben ser cumplidas a la hora de circular por la ciudad. También se abordan los riesgos concretos que implican la trasgresión de la ley y se hace hincapié en la necesidad imperiosa de preservar la vida propia y la de los demás actores del tránsito.

Faltas más, faltas menos

Los registros indican que en 2017, de los 6.237 conductores que tuvieron que hacer el taller, 2.800 son motociclistas que cometieron la falta de conducir sin casco, 332 fueron por alcoholemia positiva, tres por narcolemia y el resto por falta de documentación y elementos de seguridad reglamentarios. “La conducción en moto sin la protección del casco es la irregularidad más cometida”, observó Adda, quien destacó que los registros de 2018 marcan la misma tendencia: “En el primer trimestre de este año, de los 1.243 infractores que hicieron el curso, 688 habían sido detectados manejando sin casco. Le siguen 432 por incumplimientos en documentación y seguridad y 59 por alcoholemia”, precisó.

En tanto, el director de Tránsito confirmó que la mayoría de los participantes son varones. “En lo que va de 2018 se sensibilizaron 1.054 hombres y 189 mujeres”, detalló.

La lección de un padre

El cierre del taller está cargo de Felipe Caruso, el padre de Daniela, quien murió el 2 de marzo de 1997 tras ser atropellada junto a otra joven por Sebastián Pira en bulevar Oroño y Salta. “Para mí, este es el legado que me dejó mi hija, dentro de mis posibilidades decidí aportar lo mío para salvar vidas y algo se ha logrado”, sostuvo sobre su participación. Según contó, muchos conductores llegan al curso disgustados y muy cerrados a autoanalizar sus conductas al volante, pero tras haber escuchado su experiencia, cambian de actitud y se abren a la reflexión.

“Apunto a lo más valioso que tenemos que es la vida. Yo sé lo que significa perder a alguien porque lo viví hace 21 años y todavía me parece que fue ayer”, dijo este hombre de 81 años que les toca el corazón a quienes lo escuchan. “Les hago pensar en sus familias, les digo que no están solos, que si algo les pasa siempre habrá alguien en casa que los está esperando”, relató sobre las palabras que vuelca semanalmente en un aporte fundamental a la concientización de los infractores. “Sé que se van con mucho porque me lo dicen, porque llegaron con quejas y ninguno se va sin expresarme su agradecimiento. Siento que en estos talleres hacemos mucho para cambiar nuestro tránsito”, terminó.