Con el objetivo de compartir lazos culturales, conocer las comidas de diversas regiones del mundo, tonadas musicales, vestimentas típicas, idiomas y vocablos, los estudiantes extranjeros que cursarán este cuatrimestre en las unidades académicas de la UNL, vivieron una jornada de confraternización este mediodía, en Rectorado.

Como desde hace cuatro años, el patio este de la UNL se vistió con las banderas de los 15 países desde donde provienen los intercambistas. Cada uno de los espacios lució banderas y carteles, y muchos estudiantes exhibieron materiales informativos sobre sus países y universidades de las que forman parte.

Los intercambistas brindaron las comidas características de sus tierras, sus aromas y sabores, y también las bebidas tradicionales desde tequila mexicano hasta café colombiano. A su vez, disfrutaron de los platos más tradicionales de la Argentina junto con estudiantes de la UNL.

“Esta es una herramienta cultural para poder abrir las mentes, vivir experiencias diferentes, poder conocer otros aspectos de la cultura de cada país. Sentir qué representa la universidad en cada lugar, qué es la cultura, qué es la educación. Esto es muy importante para cada uno de nuestros estudiantes y permite entender que esta universidad pública muestra su compromiso social, es lo que estamos expresando en esta jornada”, aseguró el rector de la UNL Enrique Mammarella después de saludar a los estudiantes, acompañado por autoridades universitarias.

Sabores y colores

Desde Colombia, un grupo de unos diez estudiantes, vestidos con la camiseta de la selección de fútbol de su país, se esmeró por presentar una mesa dulce en la que primaba el chocolate y también las arepas, que acompañaron con café calidad exportación y también del preferido al gusto colombiano. Con banderas, piñatas y papel picado se ocuparon de difundir las frases típicas de su país. Milagros, estudiante de Nutrición, tomó la palabra para describir cada una de las preparaciones y aseguró estar muy entusiasmada con las materias que cursa este cuatrimestre. “Me gusta mucho la universidad y me ha impresionado la arquitectura de Santa Fe”, asegura.

El chocolate brasileño también fue protagonista. Lucas, estudiante de Abogacía proveniente de la Universidad Federal de Santa Catarina, en Florianópolis, destacó la amabilidad de los argentinos, y dijo estar muy a gusto en la ciudad, a la vez que valoró la calidad de las clases y sobre todo el trato con los docentes. En tanto, Mia, desde Porto Alegre, quien viene a estudiar un cuatrimestre en Arquitectura, rescató el trato con los santafesinos y se sorprendió “por el orden de la ciudad”.

Desde Bolivia, Paz trajo quinoa como ingrediente principal y la preparó con manzana como se sirve en el desayuno de su país. Mientras los estudiantes uruguayos sirvieron mate, los estudiantes de la UNL probaron el picante de los tacos mexicanos, y desde Lima, Perú, Betsy, estudiante de Nutrición, trajo su receta de lomo saltado y de arroz con leche. “Estoy impresionada por los laboratorios de la Facultad, tengo mucho que aprender y esta estancia va a potenciar mi carrera”, indicó.

Edgard, desde la Universidad de Guadalajara, México, explicaba que vestía el atuendo de charro, “no sólo es de los mariachis, sino que es un traje de gala que se luce en todo México”. Llegó a estudiar un posgrado en Didáctica Universitaria y “la universidad me pareció excelente, la forma en que hacen los estudios aquí es muy diferente porque los talleres son muy prácticos, apenas llevo dos clases, con bastante tarea ya, y por lo que vi me parece excelente el nivel”.

Los españoles sirvieron jamón y tres estudiantes chinas diferentes propuestas a base de arroz. Valentín llegó Francia y aún le cuesta un poco el español, pero se anima a contar que estudiará Ingeniería Ambiental y le interesan especialmente los cursos sobre residuos sólidos. “La Universidad me parece muy linda y hemos sido muy bien bienvenidos”, opinó. En un muy buen castellano, Kia, llegó desde Finlandia para estudiar Ciencias Económicas y asegura disfrutar a pleno el clima santafesino, sin vientos ni nieve.

La música cerró la jornada de intercambio cultural, se escuchó música folclórica argentina y después los intercambistas asumieron el protagonismo.