El corazón de la Generación Dorada. Otra definición no le cabe. Estamos hablando de Andrés Marcelo Nocioni. El “Chapu”. Hoy, disfrutando de su vida tras el retiro de la actividad profesional, recorre el país de punta a punta. “Quiero conocer mi país, estoy realizando actividades que nunca pude. Me dediqué siempre a entrenar(me) y jugar. La historia cambió”, fueron las primeras palabras que cruzó con los propietarios de los lotes del Barrio Pinar Vistalba, emprendimiento que invitó a Nocioni a pasear por Mendoza. Y fiel a su estilo de chico de barrio, humilde, que se crió en Gálvez, provincia de Santa Fe, saludó y charló con todos los presentes.

Como en la cancha, rompió el protocolo y disfrutó del cariño de la gente. Chapu Nocioni llegó a Mendoza invitado por su amigo y ex entrenador Julio Lamas, quien es un habitual visitante de la tierra del sol y del buen vino por la gran amistad que tiene con Mauricio Pacheco, ex jugador del recordado Unión Juvenil Luján y uno de los propietarios del mencionado emprendimiento inmobiliario en Luján de Cuyo. Finalizada las charla sobre “valores, trabajo en equipo y liderazgo que brindó a los dueños de los terrenos, Chapu, enfrentó los micrófonos y charló de todo. No se guardó nada. Un crack adentro y afuera de la cancha.

-¿Cómo es la vida de Chapu Nocioni tras el 16 de junio de 2017, tu último partido profesional en España?

-Estoy muy tranquilo. No estoy haciendo grandes movimientos en mi vida. Es sacrificada la vida de un deportista profesional. Estoy disfrutando de estas cosas, el contacto con la gente, conocer a mi país, y lo principal, disfruto mucho de mi familia.

“Estoy en pequeñas cositas. Tampoco quiero pegar el golpe de tener carga horaria, disciplina. Estoy dictando un par de charlas para empresas que son muy interesantes. Soy un convencido de que lo que logró la Generación Dorada hay que transmitirlo.”

-¿Fue difícil volver a ser el Chapu Nocioni de Gálvez, Santa Fe, ese chico de barrio?

-Los deportistas tenemos una exposición mediática muy grande. Pero somos humanos. Como cualquier otra persona, somos marido, hermanos, hijos, padres. Somos personas normales -enfatizó-.

-Repasando algunos momentos de tu carrera… Mes de julio del año 1999, Puerto Rico, Preolímpico, defendiendo Kevin Garnett y Tim Duncan; Argentina perdía contra Estados Unidos, sin embargo, una jugada cambió el espectáculo. ¿Eras consciente de que le estabas volcando la pelota en la cara a las dos torres de la NBA?

– Obviamente que uno no es consciente de esas cosas. Si uno lo piensa no sucede. Habían dos tipos de 2,15 metros enfrente, defendiendo, y aun no entiendo por dónde pasó la pelota. Fue la mejor jugada de mi carrera. Sin dudas.

-¿Cuenta la historia que los jugadores de EEUU se burlaban de Garnett?

-Algo me dijo, yo no entendía nada de inglés (risas). Es más, fue mi gran desafío cuando llegué a Chicago Bulls. Todos los días durante dos horas tenía clases de inglés.

Pierandrei – Marzo 2018 – 300×600 gif
Tiempo después, el pivote, que por aquel entonces vestía la camiseta de Minnesota, afirmó que le dijo al jugador argentino: “Si lo intentás de nuevo, te quiebro la muñeca”.

-Siempre se habla de la fuerza de equipo que tenía la Generación Dorada. El potencial. Ustedes se dieron cuenta de esa virtud tras el 87-80 a Estados Unidos en Indianápolis, rompiendo un recórd histórico de juegos invictos de jugadores de la NBA.

– Realmente es una cosa que no se podía creer. Lo realizado era tremendo. La repercusión mundial fue increíble. Al otro día había que jugar contra Brasil, los cuartos de final. Clásico rival y muy duro. No había momento de relajación. Por eso no pudimos festejar como nos lo merecíamos.

-Dos años más tarde, tuvieron revancha en Atenas 2004 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos. El gesto de Fabricio Oberto, que no jugó por estar lesionado, de llevar una remera con el nombre de Gabriel Riofrío, quien había fallecido en el 2011 y era parte de esta camada de oro.

-Eso es la Generación Dorada. Tenía un poder de grupo y de reconocimiento con nuestros compañeros que era sagrado. Gabriel era un jugadorazo. Integraba este plantel. Fue un golpe muy duro su pérdida. Pero, trabajos en forma individual y grupal para poder superarlo.
El vínculo que generamos entre todos fue fantástico.

-¿Cuáles son los valores del básquet que te gusta transmitir en tus charlas con empresarios?

-Trabajo, constancia, disciplina, respeto, etc. El básquet es un juego de roles y si cada uno respeta la función de su compañero, los resultados llegan tarde o temprano. Ésa fue una de las grandes virtudes de la Selección argentina, la confianza de uno en el otro. Y lo vital, siempre, es poner el objetivo común, colectivo, sobre la meta individual.

-Sin dudas, que para llegar a la Generación Dorada, figura en España y jugador de la NBA, pasaste momentos buenos y malos en tu carrera. ¿Por qué Andrés Nocioni llegó a ser ese “Chapu”, uno de los mejores jugadores de la historia de la República Argentina?

-Es muy difícil. Hablo en general. Nuestra carrera es arrancar de cero. Empezamos a trabajar desde muy chico. A los 15 años debuté en la Liga Nacional. A los 17 arranqué con la Selección argentina. La clave es entender que todo empieza de una base, las cuales tienen que ser sólidas.

-Mendoza tiene hoy en Liga Nacional jugadores como Aguerre, Sandes, Reyes, Ramos, Fernández. ¿Qué opinión tenés del básquet de nuestra provincia?

-Con la mano en el corazón, del básquet de Mendoza tengo la misma opinión que toda la República Argentina. Toda provincia que se pueda unir a esta maravillosa Liga Nacional es lo mejor que le puede pasar. Tenemos que lograr que nuestra Liga sea lo más Federal posible. Mendoza es maravillosa y tiene todo para tener un equipo en la máxima categoría. Lo de Rivadavia Básquet en el Liga Argentina es muy bueno. La gran apuesta tiene que estar en las escuelas formadoras de jugadores. Los clubes de barrio, ahí se tiene que trabajar pensando en el futuro.

– Por último, trabajaste en una concentración con los actuales jugadores de la Selección argentina. ¿Cuál es tu análisis sobre el futuro? ¿Argentina volverá a ser potencia mundial?

– Al actual equipo argentino hay que dejarlo ser. Lo que hicimos nosotros no es normal. Es la realidad. Parece, pero no lo es. Por esta razón, al equipo hay que dejarlo jugar. Los jugadores tienen que hacer su juego, sus cosas, sus trayectorias. Sin dudas, la Selección argentina seguirá siendo una de las mejores del mundo y una de las mejores de América.

Desde la zona de 6,75…

Su nuevo hobbie. La pesca. “Hoy me puedo sentar a ver un progama de pesca. Ahora me voy a Malargüe a pescar. Mi récord: una trucha (risas)”.

El triple fallido en Japón ante España: “La jugada estaba preparada para el uno contra uno de Manu. Lo cerraron, descargó muy bien. Y estaba yo. Tiré bien. No entró. Me costó levantarme. Pero fue una enseñanza en mi carrera. Había que tirar y tiré. Si hubiese estado Juan Espil seguro entraba (risas)”.

El triple ante Brasil en Río 2016: “Me tomé revancha (risas). Ese entró. Fuimos a suplementario y le ganamos a Brasil en su casa. Inolvidable”.

El retiro: “Fue difícil. Pero la decisión no la tomé de un día para el otro. La maduré. La procesé. Y fue en conjunto con mi familia. Mi esposa me convenció de que siguiera un año después de los Juegos de Río. Y lo hice. Cuesta, pero estoy preparado”.

Cuando hizo enojar a Manu

Conocida es la anécdota de la pelota de la final de Atenas 2004. Durante años Manu Ginóbili no supo quién había “extraviado” aquel balón que el bahiense pretendía guardar como un recuerdo para siempre. Manu lo cambió por una de sus camisetas a un asistente en el estadio tras la final con Italia.

Aunque hoy la historia se cuenta como una broma, el tema generó varios momentos de tensión en el grupo de la Generación Dorada.

Los festejos incluyeron algo de alcohol y los recuerdos se distorsionaron con los años. El Chapu Nocioni reconoció que en un momento de diversión con Carlos Delfino pateó el balón por sobre una de las paredes de la Villa Olímpica en Atenas.

Los Andes – Gran Sorteo 135 – 300×600
Es probable que esa pelota siga en Grecia, en manos de algún afortunado que ignora que lo es porque no conoce el valor del objeto que encontró.

Su vida en números

1979
El 11 de noviembre nació en la ciudad de Santa Fe.

1984
A los cinco años comenzó a jugar al básquet en el club CECI de Gálvez (Santa Fe).

1995
Jugaba en Unión de Santo Tomé cuando León Najnudel fue a verlo. Lo fichó para Racing. Nocioni debutó en la Liga Nacional A a los 15 años.

1997
Pasó a jugar en Independiente de Pico. Allí conoció a su mujer, Paula. Dos años después comenzó su carrera en el exterior: se fue a Tau Cerámica, de España.

1999
Fue su debut en la Selección nacional, en el sudamericano en el que Argentina salió subcampeón.

2004
Con la Generación Dorada logró la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas. Cuatro años después ganó la de bronce en Pekín.

2004
Llegó a la NBA -estuvo 7 años- para formar parte de Chicago Bulls. Luego se desempeñó en Sacramento Kings y Philadelphia 76ers.

2014
Con Real Madrid ganó la liga, la Copa Intercontinental y la Copa del Rey.

2016
En los Juegos Olímpicos de Río jugó su último partido con la Selección. Fue su despedida de la Generación Dorada.

2017
Salió campeón con el Real Madrid y se retiró de la práctica oficial del básquetbol.

2018
Disfruta de su familia. Vive en La Pampa y se dedica a brindar charlas de trabajo en equipo, liderazgo a empresas e instituciones. Además, mejora su pesca día a día.