El saldo de la manifestación fue de 98 heridos

Cataluña vivió un día de furia. Miles de manifestantes salieron a las calles a repudiar la detención del expresidente regional Carles Puigdemont, apresado cuando intentaba cruzar en auto de Dinamarca a Alemania.

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Las calles de Barcelona fueron copadas durante la tarde y, llegada la noche, se vivieron serios incidentes, que dejaron nueve detenidos y más de 98 heridos.

Según explicaron los Mossos d’Esquadra (la policía catalana) las nueve personas arrestadas fueron demoradas por el delito de atentado a la autoridad durante la concentración.

Entre los 90 heridos de Barcelona, se incluyen 13 agentes de la policía regional, y a ellos se suman otros siete manifestantes heridos en las protestas de la provincia de Lérida y otro en la de Tarragona, en todos los casos por contusiones de carácter leve.

Durante los incidentes, que tuvieron lugar en los alrededores de la delegación del Gobierno en Cataluña, las fuerzas policiales antidisturbios dispararon balas de salva para evitar que algunos manifestantes, que les arrojaban objetos, pasaran el cordón policial.

Algunos manifestantes intentaron arrojar un contenedor de basura hacia los Mossos d’Esquadra, lo que hizo que estos respondieran con un arma de gas.

Además, grupos de independentistas cortaron varias rutas de la región española de Cataluña o entorpecieron la circulación por ellas.

En Barcelona se vivieron momentos de tensión durante una concentración independentista frente al edificio de la Delegación del Gobierno español, con algunos forcejeos entre centenares de manifestantes y los agentes.

Convocados por los autodenominados “Comités de Defensa de la República” catalana (CDR), los manifestantes gritaban a favor de la huelga general y pedían la libertad de los encarcelados por el proceso independentista catalán, declarado “inconstitucional”.

También miles de manifestantes se concentraron ante la representación de la Comisión Europea (CE) en Barcelona para pedir la libertad de Puigdemont y los dirigentes independentistas presos por orden del Tribunal Supremo español.

Con la presencia de dirigentes de partidos y organizaciones sociales secesionistas, los manifestantes se desplazaron a continuación hacia el consulado de Alemania, ubicado en el Puerto Olímpico de Barcelona.

Los concentrados en Gerona, ciudad de la que fue alcalde Puigdemont, pintaron de amarillo la fachada de la subdelegación del Gobierno central y descolgaron la bandera de España. Ese color es el símbolo de los independentistas para reclamar la libertad de los líderes catalanes encarcelados, ya que los consideran “presos políticos”.

Por su parte, el Consejo General del Poder Judicial español pidió al Ministerio del Interior medidas para proteger a Llarena y a su familia. Este magistrado procesó por rebelión a 13 líderes catalanes, incluido Puigdemont, el viernes pasado.