De acuerdo al cierre extraoficial, el promedio industrial Dow Jones cayó 424,55 puntos, o un 1,77 por ciento, a 23.533,34 puntos; mientras que el S&P 500 perdió 55,43 puntos, o un 2,1 por ciento, a 2.588,26 unidades. En tanto, el Nasdaq Composite bajó 174,01 puntos, o 2,43 por ciento, a 6.992,67 puntos.

Los tres índices sufrieron su mayor caída porcentual semanal desde enero de 2016.

El S&P500, en tanto, cerró un 9,9% bajo su máximo de cierre del 26 de enero, mientras que el Dow Jones cerró en su menor nivel desde noviembre, después de haber acumulado en la semana una baja del 5,7%.

“Es la primera vez que los mercados reaccionan violentamente a medidas políticas”, a “una estrategia desplegada por la Casa Blanca”, afirmaron los analistas de Aurel BGC.

El anuncio por Washington de que la Unión Europea quedaría en un primer momento exenta de las tasas sobre el aluminio y el acero debía sin embargo haber tranquilizado a los mercados del viejo continente.

Pero el temor mayor es el de una espiral de sanciones proteccionistas, con la amenaza china de imponer derechos de aduana a más de un centenar de productos estadounidenses.

“Esto no augura nada bueno y va a penalizar a las economías de los dos países”, opinó Li Daxiao, analista de Yingda Securities.

Más allá de las tensiones comerciales, los mercados temen un “cóctel envenenado” compuesto por “incertidumbre política, agresividad del banco central de Estados Unidos y estrés en el mercado del crédito”, enumeró Jochen Stanzl, de CMC Markets.

El contraste es espectacular con la euforia bursátil de principios de año, e incluso con el recuerdo de un índice Nasdaq que se acercaba hace solo una semana a su récord histórico, según el experto.

Sin embargo, “al final las cosas pueden no pasar a mayores” matizaron los analistas de Aurel, para quienes “Donald Trump quiere negociar y obtener concesiones, y no hundir la economía”.

De hecho, los anuncios de Estados Unidos se parecen más a una advertencia que a sanciones inmediatas. El ministro de Comercio, Wilbur Ross, explicó que se trataba ante todo de un “preludio a una serie de negociaciones”.

“Es una gran cortina de humo” que tiene como objetivo “satisfacer a los empresarios estadounidenses al adoptar un tono agresivo” sin tomar medidas susceptibles de “provocar la cólera de Pekín”, según dijo Christopher Dembik, responsable de investigación económica en Saxo Banque.

El problema es que “nadie puede predecir” los objetivos reales de Donald Trump, una incertidumbre que detestan los operadores financieros, recordó Yasunari Ueno, de Mizuho Securities.

“La permanente remodelación” que agita a la Casa Blanca no arregla las cosas, agregó el analista. El presidente de Estados Unidos “destituye a responsables moderados en temas internacionales y los reemplaza por proteccionistas partidarios de una línea dura”, indicó.

• Europa

Las bolsas europeas cerraron la semana con caídas pronunciadas, temerosas ante el clima de guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Londres perdió un 0,4% y se ubicó en 6.921,94 puntos. París retrocedió un 1,4% y cerró a 5.095,22 puntos. Fráncfort, un 1,8% y terminó a 11.886,31 puntos. Milán cayó un 0,5%, marcó 22.289 puntos al cierre. Madrid cedió un 1% y se situó en 9.393,10 puntos.

• Japón

Por su parte, las bolsas asiáticas cerraron con fuertes caídas después de que Estados Unidos anunciase la imposición de nuevos aranceles sobre las importaciones procedentes de China por un valor cercano a los 60.000 millones de dólares.

China respondió hoy con la intención de gravar igualmente sus importaciones procedentes de EEUU por un valor en principio de 3.000 millones de dólares.

El índice Nikkei de la bolsa de Tokio cerró con un fuerte retroceso del 4,51% mientras que el Hang Seng de la bolsa de Hong Kong lo hizo con una caída del 2,45%.

Pese a que Estados Unidos ha exceptuado a los países europeos y a la Argentina, entre otros, de su decisión de imponer aranceles de un 25 y un 10% sobre sus importaciones de acero y aluminio, los inversores en los mercados de Europa temen que el conflicto comercial entre EEUU y otros países pueda frenar el crecimiento económico global o incluso paralizarlo, según los analistas.