Esta semana, la totalidad de los balanceados fue aportada por la firma y unos 20 camiones de Tres Arroyos acercaron desde maíz hasta vitaminas a las granjas de la productora en crisis. Ya oficializado el desembarco, Granja Tres Arroyos pasó a controlar el 25% del negocio aviar en Argentina

Con anuencia del Gobierno a través de la cartera de Producción, Granja Tres Arroyos ya asumió el control operativo de Cresta Rojay explotará la marca que antes dependía de Proteinsa SA.

Desde la productora avícola que en su momento fuera exhibida por el macrismo como el mejor ejemplo de revitalización económica, distintas fuentes confirmaron a iProfesional que en los últimos días la totalidad de los balanceados fue aportada por Tres Arroyos.

Y que sólo en lo que va de la semana unos 20 camiones de la misma firma acercaron desde maíz hasta vitaminas a las granjas de la productora aviar en crisis.

“Los representantes de Proteinsa no aparecen desde hace meses en las plantas de faena. Y ahora vemos ingresar todos estos camiones de Granja Tres Arroyos sin que nadie de una explicación. Sólo aparecen comunicados de tanto en tanto diciendo que vayamos o no a trabajar. Hace unos días recién nos abonaron parte de los sueldos de febrero”, comentó a este medio un vocero sindical antes de que se oficializara el traspaso.
 
Integrada por Ovoprot, Grupo Laclau y Tanacorsa, desde que comenzó el año Proteinsa SA sólo ha dado muestras de existencia a través de Santiago Perea, quien además de mostrarse como la única cara visible de la sociedad ya “blanqueó” que su único interés radica en recuperar los bienes que puso en garantía para quedarse con la avícola en octubre de 2016.

Perea había notificado al Gobierno que, una vez se asegure eso, cedería el control de Cresta Roja sin la menor oposición. En tanto el destino de Cresta Roja se encamina a tener un nuevo capítulo judicial, en el sector aseguran que Granja Tres Arroyos desembolsaría u$s80 millones para quedarse con los activos de la avícola.

Dentro de la avícola en problemas, los gremios señalan que la directiva de Proteinsa SA sólo ha llevado a cabo alguna que otra aparición por la planta 2 de faena, mientras que en planta 1 la última vez que dialogaron con los empleados fue hace más de seis meses.

“En planta 1 el clima de tensión ya era tan grande en ese momento, que algunos ejecutivos entendieron que si no se iban del lugar podían recibir alguna agresión física”, comentó un operario a iProfesional.

De las tres socias que integran Proteinsa SA, dos se encuentra virtualmente en la “lona”.

Así, Ovoprot cayó en convocatoria de acreedores tras comprobarse que entregó hasta 1.400 cheques sin fondos, además de ostentar un pasivo bancario del orden de los $237 millones. Tanacorsa, en tanto, acumula alrededor de 330 cheques rechazados mientras que debe a los bancos unos $10, 5 millones.

“El socio financiero que presentaron al principio, el banco brasileño BCT Pactual, no volvió a dar muestras de participación prácticamente desde que Proteinsa pasó a controlar la empresa. De abonar los u$s80 millones que promete Tres Arroyos, prácticamente la mitad de esa suma irá a parar al banco, que en su momento le acercó a Perea unos u$s40 millones para que se asegure la avícola”, indicaron desde los sindicatos.

Dentro de Cresta Roja se combinan asalariados pertenecientes a los gremios de Alimentación, UATRE y Unión Obrera Molinera.

De acuerdo a portales especializados como Bichos de Campo, con la incorporación de la capacidad instalada, Granja Tres Arroyos pasará a controlar el 25% de la faena total de pollos que hoy se lleva a cabo en la Argentina.

Al acecho

Granja Tres Arroyos tuvo a la productora avícola “entre ceja y ceja” desde la salida de los Rasic. En octubre de 2016, la compañía perdió la compulsa a manos de la ahora saliente Proteinsa SA.

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En ese momento, Granja Tres Arroyos integró la sociedad Avícola Del Plata (junto con Adecoagro y Grupo Lartirigoyen) y presentó una oferta aunque quedó muy por debajo de la base. De esa forma, perdió toda chance de quedarse con la procesadora de pollos.

Granja Tres Arroyos siempre estuvo “merodeando”. Tal es así que, a principios de 2018, asumió parte de la faena de pollos cuando la controlada por Proteinsa SA entró en una espiral de conflictos laborales.

“Granja Tres Arroyos vio de entrada que las bases de la sociedad que asumió en Cresta Roja no eran sólidas”, señalaron desde el entorno de Cresta Roja.

Según las fuentes consultadas, el grupo conformado por Ovoprot, Grupo Laclau y Tanacorsa jamás dio muestras de solidez financiera. Apenas mostró voluntad para quedarse con una “papa caliente” que mantenía tenso al macrismo.

“Se limitó a esperar hasta llegar a este presente. Ahora van por un negocio al que accederán poniendo prácticamente la misma plata que ofertaron hace un año y medio”, completaron.

Precipicio a la vista

Proteinsa SA debutó con el acompañamiento del Gobierno. No obstante, incumplió el grueso de las promesas elevadas al momento de hacerse cargo formalmente de Cresta Roja.

Fuentes cercanas a la avícola reconocen que la empresa dejó fuera del proceso de reincorporación al 30% de los operarios de la ex Rasic, por lo que hoy se encuentra muy lejos de alcanzar los 3.500 puestos de trabajo comprometidos al momento del “salvataje”.

Pero las complicaciones van mucho más allá. En apenas un año de gestión, el avance de Proteinsa SA estuvo signado principalmente por los problemas financieros. Hubo poco de mejora productiva y eficacia comercial.

La compañía, señalada en su momento como ejemplo, hoy está casi paralizada. Abona los sueldos en forma fraccionada y tiene dificultades para afrontar los compromisos con sus proveedores.

Prueba de ello es que cerró 2017 con cheques rechazados por un monto cercano a los $450 millones, según datos del Banco Central (BCRA). De ese total, unos $120 millones fueron levantados en diciembre con nuevos papeles de pago diferido.

El grueso de los operarios y buena parte de sus representantes sindicales -pertenecientes a los gremios de Alimentación, UATRE y a la Unión Obrera Molinera- identifican al plan kirchnerista basado en la exportación a Venezuela como el desencadenante de los problemas que hoy complican a Cresta Roja.

“Venezuela recibía los pollos de la ex Rasic por el convenio que impulsó el kirchnerismo de ‘petrodólares’ a cambio de alimentos argentinos”, contó a iProfesional un experto del mercado de carne aviar.

“El acuerdo era inviable: el chavismo llegó a pagar por cada tonelada de pollo el doble de lo que costaba a precio internacional. En cuanto se desplomó el precio del crudo, el país cortó todos los pagos y le quedó debiendo u$s60 millones”, amplió.

El rojo financiero derivó en una sucesión de conflictos que mostró cierta desaceleración con la irrupción de Proteinsa SA.

Sin embargo, la ausencia de nuevas inyecciones de capital, combinado con una estructura operativa “inflada” en épocas de suministro a la nación bolivariana, llevaron a la firma a una situación prácticamente terminal.

Por estas horas, la esperanza para los trabajadores se encuentra atada a la voluntad comercial encarnada en una Granja Tres Arroyos que va por la corona en el negocio aviar fronteras hacia adentro.