Desde sus primeros cimientos, el Hotel cinco estrellas Sol de Funes, pegado al Club de Campo Kentucky, sobre la autopista Rosario Córdoba, tiene proyectado ser un espacio donde el arte prevalezca a través de sus muebles de autor, sus pinturas y exquisitos detalles en cada uno de sus ambientes. Sin ir más lejos, las puertas de su selecto restaurant conectado a una cava de vinos de alta gama, será de roble francés rescatado de antiguos toneles de una bodega mendocina.

La monumental obra arquitectónica sostenida por una estructura de acero, continúa tomando forma. Mientras se levantan sus cimientos, arquitectos, interioristas y su propio mentor, el empresario Néstor Rozín, proyectan cada espacio para que sea exclusivo.

Entre las múltiples ideas del “hotel de campo boutique” suena un acuerdo con el hijo del legendario orfebre Carlos Páez Vilaró. Sebastián sigue los pasos de su padre, trabajando el repujado de metales desde el año 2.000.

La idea que ronda en la cabeza del empresario tiene que ver con una obra de Sebastián Paéz Vilaró materializada en una gran puerta que contenga el símbolo del hotel: el sol, un elemento para nada ajeno a esa familia de artistas.

Para los amantes del arte y la gastronomía, en futuro hotel de Funes será un espacio de visita obligada y frecuente.