El escándalo se desató de madrugada. A pesar de que se habían aprobado tres proyectos de “desburocratización” del Estado, que reemplazan el mega DNU presidencial, el interbloque de diputados de Cambiemos decidió romper el acuerdo con el resto de las bancadas y abandonó el recinto, dejando sin quórum la sesión, cuando debían votar el rechazo a dicho decreto presidencial. En su salida arrastraron a casi toda la bancada de Argentina Federal (alineada con gobernadores peronistas) y otros bloques provinciales. El resto de la oposición estalló y acusaron al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, de ser “cómplice de la maniobra artera” que permite que Mauricio Macri “gobierne por decreto y sin el Congreso”, al tiempo que advirtieron que “ya no espere juego limpio de la oposición” después de la “estafa” que cometieron.

Poco antes de las 3 de la madrugada, el FpV-PJ y el massismo insistieron en tratar el dictamen de la Bicameral sobre el DNU que Macri firmó en enero para sortear al Congreso. La posibilidad de que Cambiemos deje sin quórum la sesión sobrevoló durante las casi 15 horas de debate, luego de que el oficialismo impuso como prioridad la media sanción de tres leyes con las que reemplazaría al decreto y pasó al final su derogación.

Monzó rechazó el pedido e hizo votar el último de los temas que el oficialismo estaba dispuesto a tratar. Recién entonces el presidente de la Cámara habilitó el debate sobre el mega DNU, mientras Cambiemos vaciaba el recinto junto a la oposición conciliadora. Aunque sin nada para votar, Monzó –que no dudó antes en gritar para imponer su criterio– no pudo dar por caída la sesión y afrontó en soledad las duras críticas opositoras.

“Usted fue cómplice de esta maniobra, una maniobra artera”, le gritó el jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, y continuó: “Son una porquería, como bloque oficialista. Tengan coraje en plantear las cosas como las tiene que plantear. Porque la verdad que no tienen límite. ¿Ustedes dicen que van a defender las instituciones?, ¿que van a defender la democracia?,¿que quieren defender a este Congreso?, ¡mentira!”.”La verdad que están haciendo pelota el Congreso y la Cámara de Diputados porque no se bancan llevar adelante una discusión. No se bancaron sostener los DNU”, insistió Rossi y lanzó la advertencia: “Estas cosas después se pagan, se lo quiero decir claramente, en cualquier momento y cualquier lugar. No pretenda juego limpio de ninguna fuerza política después de lo que hicieron”.

La jefa del massismo, Graciela Camaño –a quien el oficialismo le prometió que daría el debate por el DNU–, calificó la actitud oficialista como un bochorno. “¿Sabe una cosa presidente? –continuó Camaño dirigiéndose a Monzó–. El kirchnerismo siempre nos ganó y nosotros siempre pataleábamos, pero ellos tenían el número. La prepotencia del kirchnerismo era la prepotencia del número que habían sacado en las elecciones. Yo no me quiero imaginar este Congreso con una mayoría de Cambiemos. Si esto logran hacer siendo nada más que la primera minoría, no me quiero imaginar de qué manera van a atropellar y llevarse por delante las instituciones”.

“Cambiemos habla de República y quiere gobernar por decreto, como una monarquía al servicio de los grandes grupos económicos. Sólo quieren que el Congreso funcione para venir a tratar sus leyes para favorecer a los empresarios y sus negocios, nunca una ley a favor de los intereses populares o los trabajadores”, dijo Nicolás del Caño (FIT-PTS) y sostuvo que “esta coacción se puede hacer gracias al bloque del PJ, que es cómplice”. De esa bancada solo permanecían en el recinto y en silencio el salteño Javier David y el riojano Danilo Flores.

Otros diputados sumaron su indignación. “Asistimos a la consumación completa de la estafa”, afirmó Romina Del Plá (FIT-PO) y advirtió que el DNU sigue vigente y que las cuentas sueldos de los trabajadores y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses están en peligro “porque esta maniobra nos anticipa lo que van a hacer”. “Diciembre fue un quiebre, porque de la reforma previsional no se vuelve”, soltó el socialista Luis Contigiani.”¡Ustedes representan la antipolítica!”, remató.

“Considero que estamos ante una situación en la que en este acto el oficialismo ha cometido un autoatentado contra la gobernabilidad terrible, de consecuencias imprevisibles. Se van a tener que hacer cargo de lo que han hecho”, le señaló Guillermo Carmona (FpV-PJ) a Monzó, al que llamó “diputado” para poner en duda su autoridad. La diputada del Movimiento Evita, Araceli Ferreyra, pidió que le avisen a Elisa Carrió que “después de este esperpento que hicieron, la ‘republiquita’ que tenía se transformó en la novia de Chuky”. Luego se preguntó si los acuerdos a los que se comprometió el oficialismo para el debate de la despenalización del aborto no es otra maniobra. “Ni siquiera está gobernando Macri, están gobernando los poderes que están detrás suyo”, sostuvo Axel Kicillof (FpV-PJ) y afirmó que “están derrapando en todo, también en el funcionamiento de la Cámara”.

Unos pocos oficialistas intentaron justificar ayer el abandono del recinto. “No tenía sentido discutir el DNU cuando ya habíamos discutido el contenido y ante la insistencia injustificada de la oposición optamos por finalizar la reunión”, sostuvo el macrista Pablo Tonelli. La radical Karina Banfi dijo que “fue todo en un marco pacífico, no hubo gritos y respetamos el reglamento en todo momento, así como los acuerdos legislativos”, dijo Banfi y atacó a la oposición: “Estamos frente a un grupo que funciona de manera caprichosa: a veces tiran piedras, otras veces patalean”.