La anhelada jubilación puede estar a apenas unos meses de distancia o a unos largos, larguísimos, cinco años. La diferencia es sustancial. Eso, tal vez, haya pensado el contador Sergio Lazarovich, de 59 años y empleado histórico de la Afip de Salta, cuando decidió cambiar de sexo y pasar a llamarse…Sergia.

Según medios locales, sus compañeros de trabajo se debaten entre el “estupor” y la “incredulidad”, ya que Sergio (Sergia) tiene pareja y jamás manifestó problemas de identidad sexual. Lo describieron, en cambio, como poco afecto a las obligaciones, un hombre que “se acostumbró a vivir de licencia en licencia laboral para no tener que presentarse en las oficinas como le correspondía”.

Matías Assenato, director del Registro Civil de Salta, confirmó el cambio de género de Lazarovich, pero aclaró que el trámite se concretó en las oficinas de Tucumán. El procedimiento, explicó, es relativamente sencillo. Solo hay que presentar una solicitud manifestando que está amparado por la ley de identidad de género. No es necesario acreditar intervención quirúrgica o terapias hormonales. “No hay nada que nos impida el tomar este tipo de trámite”, agregó.

Desde el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, también confirmaron que Sergio Lazarovich presentó una nota como su nueva identidad como Sergia Lazarovich para solicitar que se cambie el nombre en su matrícula.

Lazarovich se defendió y dijo que se cambió el nombre “porque tengo una convicción”

En medio de su inesperada popularidad, el mismo Lazarovich salió a dar su versión: “Me cambié de género porque tengo una convicción”.

Se enteró por su hija que su nombre era una de las noticias del día en los medios y aseguró que todo lo que se está diciendo “es mentira”. “Lo hice porque estoy convencido, las motivaciones son mías y no tengo que explicarle nada a nadie”, remarcó.