“No tenemos ninguna novedad, solo seguimos cobrando nuestro sueldo. Hace 9 meses ya que estamos así y ya vamos quedando pocos. Ahora solo somos 27 trabajadores de 49 que éramos”, manifestó con la voz entrecortada la delegada gremial, Virginia Pérez. De esta manera resumió la situación que atraviesan desde el 16 de junio del año pasado los trabajadores del ya “abandonado” Sanatorio Abel Beroiz.

Virginia Pérez volvió a pedir que “alguien nos escuche”. De hecho ahora reclaman una audiencia con la ministra de Salud provincial, Andrea Uboldi. “Esto pasa a ser un problema de la ciudad, ¿a nadie le molesta pasar por acá y ver gente sin hacer nada? Esto pasa los límites y necesitamos que alguien nos traiga una solución, rápida si es posible”, insiste la delegada gremial.

A su vez aseguró que por ahora siguen cobrando el sueldo abonado por la Asociación Mutual de Camioneros, aunque no perciben las cargas sociales pertinentes. “La situación es muy difícil, nos tienen a la vuelta. Solo esperamos que algún efector de salud tomé esto, pero no tenemos novedades”, repitió Pérez.

Cabe recordar que la última vez que tuvieron información oficial sobre la situación fue cuando el Secretario General de Camioneros, Sergio Aladio, envió a sus representantes legales a comunicar que a partir del 1º de noviembre del 2017 se efectuaría el traspaso del efector a la órbita del Sanatorio San Martín, a través de un contrato de locación por 10 años, sin embargo, nada de esto sucedió.

De todos modos los trabajadores no pierden las esperanzas y siguen manteniendo las instalaciones. “Hay cosas que se van deteriorando, pero nosotros preservamos las condiciones para que quien venga pueda hacerse cargo. Obviamente hace 9 meses que estamos así y algunas cosas hay que arreglar”, agregó la delegada gremial. Y siguió: “Nosotros mantenemos el lugar como podemos, con nuestras cosas, ni siquiera tenemos demasiados productos de limpieza, pero de todos modos el lugar está en condiciones para que lo puedan ver quien quiera”.

Finalmente, acotó: “Esto pasa los límites y necesitamos que alguien nos traiga una solución, rápida si es posible. Estamos quedando pocos y ahora solo se trata de aguantar”.