Los escándalos en la Casa Blanca parecen no tener fin. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quedó otra vez bajo la tormenta por una exmodelo de Playboy que reveló haber tenido un romance con él, a mediados de 2006. Aunque la historia se hizo conocida antes que asumiera el año pasado, el entorno del mandatario se encargó que quedará bajo las sombras. Hasta ahora.

Karen McDougal presentó ayer una demanda ante la Corte Superior del Condado de Los Ángeles para romper un acuerdo de confidencialidad. Ese documento le impide contar públicamente la aventura sexual que tuvo con el mandatario, durante casi 10 meses.
Según adelantó The New York Times, es la segunda mujer en este mes que busca invalidar un pacto de silencio en torno a Trump. La precursora fue Stormy Daniels, una actriz porno que también reveló haber tenido una relación extramatrimonial con el magnate, durante un torneo de golf en 2006. A pesar de los intentos de la Casa Blanca de contener esta polémica, los medios locales ya armaron un rompecabezas de ambas historias, que parecen tener más de un hilo conductor en común.
En el caso de McDougal, la exconejita denunció a la empresa American Media Inc. (AMI), que edita el medio The National Enquirer. Según su relato, la compañía la contactó para ofrecerle 150 mil dólares por la exclusiva de su affaire con el Presidente. Pero nunca se publicó.

En realidad, la maniobra se trató de comprar la historia para sepultarla. En el acuerdo, quedó explícito que la protagonista no podía contar sobre el asunto con nadie más. Aunque el detalle más revelador de esta estrategia fue que el presidente ejecutivo de AMI es David Pecker, un amigo personal de Trump y considerado uno de sus principales defensores.

“Se trata de cómo una poderosa compañía de medios se aprovechó de la demandante, Karen McDougal, con la connivencia de su abogado, para lograr sus objetivos financieros y políticos”, señala la demanda, a la que tuvo acceso El País.
Según la exmodelo, el abogado de Trump, Michael Cohen estuvo involucrado de forma encubierta en este acuerdo de confidencialidad. Y ni la empresa ni su letrado de ese entonces -al que también denunció por haberle robado dinero- le explicaron correctamente el pacto. “La demanda presentada trata de restaurar su derecho a tener su propia voz” , argumentó el escrito presentado ante la Justicia.

Por su parte, Daniels -cuyo verdadero nombre es Stephanie Clifford- demandó al Presidente ante un tribunal de California para romper el acuerdo de confidencialidad que firmó antes de las elecciones de 2016. La defensa aclaró que es “nulo, inválido e irrelevante”, ya que el magnate no lo firmó personalmente.

Un artículo de investigación de The Wall Street Journal reveló que la relación fue durante un torneo de golf en 2006, un año después de que se casara con la ahora primera dama, Melania Trump.