En caso de ser rechazados los recursos se podría emitir la orden de arresto

Si no hubiera discrepancias entre los tres jueces del Tribunal Regional Federal de la 4a región (TRF-4) se emitiría en breve la orden de prisión del exmandatario, favorito para las elecciones de octubre.

El año pasado, en el marco de la operación Lava Jato, el juez federal Sergio Moro halló a Lula culpable de haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá como soborno en especie a cambio de los jugosos contratos que le había garantizado a la empresa durante su gobierno (2003-2010).

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) apeló el fallo, pero dos meses atrás el TRF-4 confirmó la sentencia y encima extendió la pena original de nueve años y medio de reclusión a 12 años y un mes de cárcel. La defensa de Lula presentó recursos, llamados embargos de declaración, en los que pidió a los magistrados fundamentos por presuntos vicios de omisión, oscuridad o contradicción en la sentencia.

Si estos recursos -que normalmente no cambian el dictamen- fueran rechazados el lunes, no bien el TRF-4 publique su resolución Moro podría ordenar la detención de Lula. En caso de que haya alguna modificación, el magistrado deberá esperar hasta que se tramite la decisión final, en un plazo de hasta diez días.

Luego de que en el último mes el Superior Tribunal de Justicia (STJ) rechazó el pedido de habeas corpus preventivo que interpuso la defensa de Lula, ahora la única esperanza que le resta al expresidente está en manos del Supremo Tribunal Federal (STF).

Hasta ahora, el STF se había negado a considerar el habeas corpus preventivo que también presentó allí la defensa de Lula para evitar la prisión de su cliente hasta que se agoten todos los recursos en las instancias superiores, el STJ y el STF. Pero ayer la Corte convocó para hoy una sesión “de urgencia” en la que se votará sobre el asunto. Si la mayoría de los jueces aprobara el pedido, Lula podría seguir apelando en libertad su condena.

La jurisprudencia del STF (de 2016) señalaba que los condenados en segunda instancia ya deben cumplir sus penas provisoriamente. Aunque la presidenta de la Corte se ha opuesto a reconsiderar ese entendimiento, otros jueces del STF impulsan una revisión. Moro advirtió esta semana que una modificación en tal sentido sería “desastrosa” para las condenas del Lava Jato. La decisión del TRF-4 llega en un momento crítico para Lula, que lidera una “caravana” por los estados del sur para juntar apoyo de cara a las elecciones.